sábado, 28 de febrero de 2026

CONCIENCIA PERCEPTIVA, COMPRENSIVA, CONOCEDORA Y REALIZADORA

 



CONCIENCIA PERCEPTIVA, COMPRENSIVA,

 CONOCEDORA Y REALIZADORA


®Giuseppe Isgró C.




18.    ¿Penetrará el ser humano, un día, el misterio de las cosas, que ahora le están ocultas?

–“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica; pero, para comprender algunas cosas, necesita facultades que todavía no posee”-.

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec


 

El Espíritu está dotado de un poder potencialmente infinito, expresado en dos vertientes: la primera: de percepción, comprensión y conocimiento; la segunda: de acción creadora.

El estado de purificación de la persona, implicaría una depuración de su Espíritu en los asuntos “materiales”, sensibilizando su ser en las cosas elevadas de la vida, por lo que, centrando su atención en las preguntas que inquietan su conciencia, se les abren los ojos de la comprensión intuitiva, o inspirativa, que le permiten percibir la información que precisa, sabiendo lo que quiere saber.

Esto implica descentrar la atención del ego, de los sentidos físicos, de la lógica inductiva y deductiva, emancipándose de la conciencia objetiva para acceder a la visión espiritual, a un nivel de conciencia trascendental.

Empero, en cada fase de desarrollo, precisa ejercitar sus facultades intelectuales, y espirituales, al mismo tiempo, que permitan, a la vez, la percepción, la comprensión, el conocimiento y la realización. Este último elemento, es indispensable para adquirir la experiencia, madre de la sabiduría.

Es preciso recordar que el Espíritu se encuentra dotado de los mismos atributos divinos del Creador Universal, en estado potencial. Esto quiere decir que posee, exactamente, todas las facultades que les son inherentes al Creador, pero, en estado de potencialidad infinita, que, eternamente tendrá que desarrollar.

En este desarrollo eterno, irá percibiendo y comprendiendo, gradualmente, en la medida en que se purifica, y desarrolla sus atributos divinos, todo el conocimiento del cual perciba su ignorancia, en un momento dado.

Es decir, la conciencia de lo que ignora, le irá creando el molde que expresará el respectivo conocimiento que precisa en ese estado evolutivo.

El Libro de los Espíritus, dice: (18) –“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica”. (…).

El ser humano pasa de la oscuridad a la luz; en este caso, la luz es la comprensión del ser humano a nivel objetivo y subjetivo, viendo más allá de las apariencias, en todo: la verdad tal cuál es, en el respectivo grado de conciencia en que, cada ser, en los cuatro reinos naturales, se encuentra.

El espíritu no es una entidad pasiva, sino una fuerza dinámica con cuatro vertientes:

1)   CONCIENCIA PERCEPTIVA:

a)   Es un estado de conciencia desapegada de los resultados, libre de prejuicios, con un anhelo de ver la verdad tal cual es.

b)    Se busca percibir la realidad libre de matrices de opiniones y de sesgos

c)  Es preciso practicar el silencio para que la información intuitiva pueda penetrar en la conciencia. Puede ser por intuición o por inspiración. Pero, también, por la percepción objetiva de los sentidos físicos, y el análisis por el razonamiento lógico, inductivo y deductivo.

2)   CONCIENCIA COMPPRENSIVA:

a)  Es el momento en que los datos aislados cobran sentido. Es la conciencia de lo que se quiere saber.

b)  Se observa la información percibida y se buscan las conexiones. Se trasciende la lógica inductiva y deductiva, alcanzando la visión de la realidad.

c)  Cabe preguntarse, en estos casos: -“¿Cómo encaja esto en el Orden Universal? ¿Qué me indica esta situación sobre mi estado de conciencia?”.

d)    En estos casos, se identifica la oportunidad en la situación que se afronta, y desea resolverse o realizar un objetivo para obtener un logro significativo en la propia vida.

3)   CONCIENCIA CONOCEDORA. La asimilación de lo conocido.

a)   Conocer es hacer propia la verdad. Es llenar el "molde de la ignorancia" con la sustancia de la experiencia previa.

b)  Se adquiere certeza interna. La asimilación lo transforma en un conocimiento propio desde la propia perspectiva o estado de conciencia. Por eso es importante trascender las apariencias y ver las cosas tal como son, comprenderlas y aceptarlas, sin sesgos limitantes de ninguna naturaleza.

c)   Cabe preguntarse: “¿He aceptado esta verdad plenamente? ¿Forma ya parte de mis convicciones más profundas?”. Aquí es donde el Espíritu reconoce sus atributos divinos. Adquiere conciencia de su conciencia. Es el paso del conocimiento teórico a la Sabiduría Interior. Es decir: Conocer los parámetros de los valores universales dentro de los cuales hay que enmarcar los propios pensamientos, sentimientos, palabras y actos.

4) CONCIENCIA REALIZADORA. La Acción Creadora y la Obtención de la Experiencia.

a)   La experiencia es madre de la sabiduría. Sin realizar, el conocimiento se estanca, desactualizándose. Es el ejercicio de las facultades intelectuales y espirituales al mismo tiempo en un aprendizaje constante, ad infinitum.

b)  La experiencia aporta la visión que permite actuar con la seguridad del que conoce el orden del universo, en su respectivo estado de conciencia.

c)   Es importante preguntarse: -“¿Cómo puedo plasmar este conocimiento en el mundo material para resolver esta situación, o alcanzar este objetivo, y adquirir conciencia del orden correcto de todo lo que le es inherente?

d)   El Espíritu como Creador en potencia se manifiesta en la expansión universal y en la creación de nuevas realidades.

Es importante percibir y comprender que existe un plan divino en la creación en eterna expansión. Los valores universales facilitan el conocimiento de los parámetros dentro de los cuales hay que enmarcar los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos. Es decir, para mantener la permanencia dentro del eterno camino de progreso. El qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién, el cuánto y el por qué, van aflorando en la conciencia mediante el sentimiento de la insatisfacción creadora que impele a cada ser, en los cuatro reinos naturales, a recorrer la divina senda de la perfección bajo la égida de la eterna-fluente Naturaleza, al estilo pitagórico. Cada ser es un instrumento de la voluntad de la Divinidad, realizando su respectiva cuota en la Gran Obra Universal.

He aquí la importancia del propio servicio efectivo en el concierto de todas las cosas, permaneciendo como activos y eternos aprendices, ad infinitum, de un conocimiento inagotable y en constante transformación en la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado. 

Percibir algo no implica comprenderlo. Comprenderlo no indica conocimiento, si deja de aplicarse, para obtener la experiencia. Conocer es el proceso de maduración que garantiza que la realización de objetivos personales sea perfecta, actuando en resonancia con el Modelo Eterno del Plan de la Creación.

La respuesta a Kardec, en la pregunta 18: –“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica; pero, para comprender algunas cosas, necesita facultades que todavía no posee”-. Agregamos nosotros: Facultades que todavía no posee desarrolladas, pero que, cada ser lo irá haciendo, gradualmente, en los cuatro reinos naturales. Despojarse de prejuicios de todo tipo es el primer paso para dicha purificación, al estilo pitagórico. Es señal clara de que el conocimiento no es una adquisición externa, sino el proceso de asimilación de una meditación interior, para acceder al ritmo vibratorio inherente a la percepción que facilitará el nuevo conocimiento, sobre la base la conciencia de la propia ignorancia de turno.

La conciencia de la propia ignorancia crea el molde para la manifestación del conocimiento.

Si no se reconoce lo que se ignora, se deja de generar el vacío necesario para que la verdad penetre en la conciencia. Es la perfecta vacuidad a la que hacía referencia Lie Zi, en la antigua China.

Se vincula con la Mayéutica de Sócrates: el maestro no enseña, sino que ayuda a dar a luz la verdad que ya está en el Espíritu, pero que necesita ser anhelada para manifestarse. Esto se lleva a cabo mediante las nuevas necesidades que va afrontando cada ser, o los nuevos proyectos que concibe para su realización, lo que le permite extraer desde su interior, tanto el poder creativo como el conocimiento para satisfacer tanto dicha necesidad como para realizar la obra concebida. 

En la eterna polarización, al pasar de un estado de conciencia a otro más elevado, automáticamente, el nuevo estado alcanzado se transforma en un polo negativo para efectuar la nueva polarización en un estado de conciencia más elevado. Eso se relaciona con el nuevo estado de ignorancia del que se adquiere conciencia al lograr un determinado grado de conocimiento.

Es el mecanismo mismo de la Evolución Eterna: el estado que hoy es nuestra cima -polo positivo-, mañana, al ser conquistado y asimilado, se convierte en nuestra base -polo negativo- para impulsarnos hacia una nueva altura, o estado de conciencia. Es el eterno progreso que se realiza en forma de espiral ascendente.

Se trata de una polarización automática. Es la clave de que el progreso eterno nunca tendrá un final porque el "Positivo absoluto”, que lo representa la Divinidad, es infinito, por lo tanto, siempre habrá un nuevo "Negativo", es decir, el propio estado de conciencia actual de cada ser, en los cuatro reinos naturales, desde el cual se transmuta a un estado de conciencia más elevado, en las infinitas estaciones, sin límites algunos, sin encontrar jamás un fin.

Al conocer una verdad, en cualquier grado, automáticamente se crean los confines de la conciencia de un nuevo grado de ignorancia, cuyo vacío habrá que llenar. Esto se asemeja al ascenso gradual de una montaña, en cada nuevo nivel se alcanza a ver más lejos que en el anterior.

El Libro de los Espíritus, (18), dice: –“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica”. (…).

 Adelante.

 


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