sábado, 4 de abril de 2026

LA MATERIA Y EL ESPÍRITU

 


LA MATERIA Y EL ESPÍRITU

 

©Giuseppe Isgró C.

 

28., ¿Por cuánto el Espíritu es, también él, alguna cosa, no sería más exacto y menos vago denominar a estos dos elementos generales materia inerte y materia inteligente?

-“Las palabras nos importan poco, a nosotros; precisad vuestro lenguaje de modo que os podáis entender. Vuestras disputas provienen casi siempre por estar en desacuerdo sobre el significado de los vocablos, por ser vuestra capacidad insuficiente para expresar las cosas que dejan de entrar dentro de la percepción de vuestros sentidos”-.

 Un hecho evidente domina todas las hipótesis, el cual es que vemos, por una parte, la materia no inteligente; por la otra, un principio inteligente que no depende de la materia. Pero, cuáles son el origen y las conexiones de estas dos cosas, lo ignoramos. Si tenemos o no un origen común, o puntos de contacto necesarios; si la inteligencia existe de por sí, o es solamente una propiedad, un efecto; si ella, según la opinión de algunos, es una emanación de la Divinidad; lo desconocemos. Materia e inteligencia nos parecen diferentes, por lo cual las vemos como dos principios que constituyen el universo. Por encima, además, de cada cosa, vemos una inteligencia que domina todas las demás, las gobierna, y se distingue por sus atributos esenciales; a esta inteligencia suprema, la denominamos Dios.

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

 

Introducción

La comprensión del universo no puede limitarse al dualismo de lo que se toca y lo que se piensa. Entre el Espíritu -el principio inteligente- y la Materia -el principio manifestado en la dimensión física-, existe un elemento mediador indispensable: el Fluido Cósmico Universal. Este no es solo un espacio vacío, sino la sustancia elemental, el plasma divino que, al ser moldeado por la voluntad del Creador o de los Espíritus elementales de la naturaleza, da origen a todo lo que percibimos.

Entender esta relación es comprender que la materia es un instrumento vibratorio. La diferencia entre un mineral y un ser humano no radica en la materia que los compone, sino en la función que la naturaleza de las cosas le asignó a cada Espíritu de los cuatro reinos naturales. La perfección evolutiva de los estados de conciencia, en las infinitas estaciones de la misma, incrementando su capacidad perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora, se manifiesta para imprimir en ese fluido universal una frecuencia cada vez más elevada y en la mayor depuración de toda expresión física de la materia.

 

La materia y el Espíritu, constituyen partes de dos dimensiones diferentes: La física y la espiritual. Ya se ha estudiado como la materia es condensada a partir de la energía por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza. Por ejemplo: El hierro, la plata, el oro, el plomo, el estaño, entre otros elementos.

Viendo más allá de las apariencias, en la materia inerte existe un estado vibratorio constante, que es el del Espíritu que lo trae a la manifestación física, y lo mantiene en ese estado. Es una energía en constante movimiento. Al separarse el Espíritu de la materia, se efectúa un proceso de desintegración de la misma y la energía que la conformaba retorna al depósito universal. El Espíritu, a su vez, queda libre de la materia y automáticamente se encuentra en la dimensión espiritual, en la frecuencia vibratoria que le es inherente.

En cuanto a la materia inteligente, lo es, en los cuatro reinos naturales, por el atributo de la inteligencia que posee el Espíritu que la anima, en determinado ser de los cuatro reinos naturales.

Todo el maravilloso proceso inteligente que realiza la materia, en cualesquiera de sus formas: mineral, vegetal, animal y humana, se lleva a cabo por la programación espiritual que se encuentra en el alma, como elemento de enlace, entre el Espíritu y el cuerpo y por la dirección del Espíritu en calidad de conductor. Esta "programación" es lo que Kardec y otros autores, como André Luiz, llaman el periespíritu o cuerpo espiritual, que sirve de molde para la materia. La diferencia entre las manifestaciones inteligentes en cada ser de los cuatro reinos naturales, se deben a las variaciones en el desarrollo de las aptitudes perceptivas, comprensivas, conocedoras y realizadoras del respectivo Espíritu.

Estas variaciones en el grado de expresión de la inteligencia, entre un ser y otro de la misma especie, se debe a la desigualdad en el nivel evolutivo, o estado de conciencia, del Espíritu en cuestión.

Cada Espíritu tiene su propia historia. Si ha evolucionado más, lo expresará en el mayor desarrollo de sus aptitudes. Por supuesto, esas aptitudes, que constituyen capacidades de ver, comprender, conocer, hacer o dejar de hacer, entre otras cosas, denotan, claramente, esa diferencia evolutiva.

En toda materia inteligente, lo que se expresa es la inteligencia del Espíritu que la anima.

A su vez, toda inteligencia individualizada, es el mismo atributo divino que posee el Ser Universal, o Divinidad, del cual emana a la conciencia individual sin separación y sin diferenciación, en estado de potencialidad infinita. 

Allan Kardec, (28), dice: -“Materia e inteligencia nos parecen diferentes, por lo cual las vemos como dos principios que constituyen el universo. Por encima, además, de cada cosa, vemos una inteligencia que domina todas las demás, las gobierna, y se distingue por sus atributos esenciales; a esta inteligencia suprema, la denominamos Dios”.

Resumen:

Al cesar la unión entre el principio inteligente y la materia, esta última pierde la cohesión que la vida le otorgaba, reintegrándose sus elementos al depósito del Fluido Cósmico Universal, mientras que el Espíritu retoma su estado natural en la dimensión vibratoria que le corresponde según su grado de evolución.

Es imperativo comprender que la frontera entre el Espíritu y la materia se difumina en el Fluido Cósmico Universal. Este fluido es el plasma divino, la materia elemental que, bajo la acción del Espíritu, se diversifica en infinitas combinaciones. Así, lo que llamamos materia inerte es solo Fluido Cósmico en un estado de vibración lentificado, sostenido por la voluntad superior para servir de escenario al progreso del Espíritu.

Tal como se ha mencionado, en la materia inerte hay un estado vibratorio constante, por lo cual es fascinante notar que: 1) Sin la presencia del fluido vital -una variedad del FCU- y la dirección de las leyes divinas, y la acción del Espíritu elemental, la materia no tendría forma. 2) Lo que mantiene los electrones girando alrededor del núcleo en un átomo de hierro no es solo una fuerza ciega, sino la energía del Principio Universal emanado a la conciencia individual del Espíritu elemental, que sostiene la manifestación física, en todas sus vertientes y variantes.

Esta profundización sobre el Fluido Cósmico Universal es el puente perfecto para unir la metafísica de Kardec con una visión cosmogónica más amplia. Al entender el fluido como el vehículo de la voluntad, la relación entre el Espíritu y la materia deja de ser un misterio para convertirse en una mecánica divina.

 

Preguntas para la Reflexión para invitar a la introspección profunda: 

1.       La Naturaleza de la Realidad: Si la materia es Fluido Cósmico condensado por la energía espiritual, ¿en qué medida nuestra percepción del mundo "sólido" es solo una limitación de nuestros sentidos físicos?

2.       El Espíritu como Arquitecto: Si el Espíritu es quien "trae a la manifestación física" la materia, ¿qué responsabilidad ética tenemos sobre la salud y la armonía de nuestro propio cuerpo, que es nuestra materia más cercana?

3.       La Unidad de la Sustancia: ¿Cómo cambia nuestra visión de la naturaleza al comprender que el hierro de las montañas y el pensamiento del hombre comparten el mismo origen en el Fluido Cósmico Universal?

4.       Vibración y Evolución: Si la evolución se expresa en mayores aptitudes de ver, comprender, conocer y realizar, ¿podemos decir que un Espíritu más evolucionado genera una huella vibratoria más sutil y poderosa en el ambiente que lo rodea?

5.       El Enlace del Alma: Si el alma es el elemento de enlace y programación, ¿cómo influyen nuestras emociones y estados de conciencia en el mantenimiento del equilibrio biológico?

6.       Materia Inteligente vs. Inerte: ¿Es posible que la "materia inerte" sea simplemente materia esperando que un principio inteligente alcance el nivel necesario para darle una nueva forma de manifestación, o lo que creemos que es materia inerte, es una manifestación activa de un Espíritu elemental de la naturaleza?

7.       La Voluntad sobre el Fluido: Kardec menciona que las disputas surgen por la insuficiencia del lenguaje. ¿De qué manera el concepto de "energía vibratoria" ayuda a cerrar la brecha entre la ciencia materialista y la filosofía espiritual?

8.       La Inteligencia Suprema: Si toda inteligencia individualizada es un atributo de la Divinidad, expresado en la emanación a la conciencia individual del Espíritu, en los cuatro reinos naturales, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad, en estado de potencialidad infinita, ¿cuál es el límite de nuestra capacidad creadora cuando logramos poner nuestra voluntad en sintonía con las leyes del Ser Universal?

Adelante.


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