LA MATERIA Y EL ESPÍRITU
©Giuseppe Isgró C.
28.,
¿Por cuánto el Espíritu es, también él, alguna cosa, no sería más exacto y
menos vago denominar a estos dos elementos generales materia inerte y materia
inteligente?
-“Las
palabras nos importan poco, a nosotros; precisad vuestro lenguaje de modo que
os podáis entender. Vuestras disputas provienen casi siempre por estar en
desacuerdo sobre el significado de los vocablos, por ser vuestra capacidad insuficiente
para expresar las cosas que dejan de entrar dentro de la percepción de vuestros
sentidos”-.
Un hecho evidente domina todas las hipótesis,
el cual es que vemos, por una parte, la materia no inteligente; por la otra, un
principio inteligente que no depende de la materia. Pero, cuáles son el origen
y las conexiones de estas dos cosas, lo ignoramos. Si tenemos o no un origen
común, o puntos de contacto necesarios; si la inteligencia existe de por sí, o
es solamente una propiedad, un efecto; si ella, según la opinión de algunos, es
una emanación de la Divinidad; lo desconocemos. Materia e inteligencia nos
parecen diferentes, por lo cual las vemos como dos principios que constituyen
el universo. Por encima, además, de cada cosa, vemos una inteligencia que
domina todas las demás, las gobierna, y se distingue por sus atributos
esenciales; a esta inteligencia suprema, la denominamos Dios.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec
Introducción
La
comprensión del universo no puede limitarse al dualismo de lo que se toca y lo
que se piensa. Entre el Espíritu -el principio inteligente- y la Materia -el
principio manifestado en la dimensión física-, existe un elemento mediador
indispensable: el Fluido Cósmico Universal. Este no es solo un espacio vacío,
sino la sustancia elemental, el plasma divino que, al ser moldeado por la
voluntad del Creador o de los Espíritus elementales de la naturaleza, da
origen a todo lo que percibimos.
Entender
esta relación es comprender que la materia es un instrumento vibratorio. La
diferencia entre un mineral y un ser humano no radica en la materia que los
compone, sino en la función que la naturaleza de las cosas le asignó a cada Espíritu
de los cuatro reinos naturales. La perfección evolutiva de los estados de
conciencia, en las infinitas estaciones de la misma, incrementando su capacidad
perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora, se manifiesta para imprimir
en ese fluido universal una frecuencia cada vez más elevada y en la mayor
depuración de toda expresión física de la materia.
La materia y el Espíritu, constituyen
partes de dos dimensiones diferentes: La física y la espiritual. Ya se ha
estudiado como la materia es condensada a partir de la energía por el
respectivo Espíritu elemental de la naturaleza. Por ejemplo: El hierro, la
plata, el oro, el plomo, el estaño, entre otros elementos.
Viendo más allá de las apariencias, en
la materia inerte existe un estado vibratorio constante, que es el del Espíritu
que lo trae a la manifestación física, y lo mantiene en ese estado. Es una
energía en constante movimiento. Al separarse el Espíritu de la materia, se
efectúa un proceso de desintegración de la misma y la energía que la conformaba
retorna al depósito universal. El Espíritu, a su vez, queda libre de la materia
y automáticamente se encuentra en la dimensión espiritual, en la frecuencia vibratoria
que le es inherente.
En cuanto a la materia inteligente, lo
es, en los cuatro reinos naturales, por el atributo de la inteligencia que
posee el Espíritu que la anima, en determinado ser de los cuatro reinos
naturales.
Todo el maravilloso proceso inteligente
que realiza la materia, en cualesquiera de sus formas: mineral, vegetal, animal
y humana, se lleva a cabo por la programación espiritual que se encuentra en el
alma, como elemento de enlace, entre el Espíritu y el cuerpo y por la dirección
del Espíritu en calidad de conductor. Esta "programación" es lo que
Kardec y otros autores, como André Luiz, llaman el periespíritu o cuerpo
espiritual, que sirve de molde para la materia. La diferencia entre las
manifestaciones inteligentes en cada ser de los cuatro reinos naturales, se
deben a las variaciones en el desarrollo de las aptitudes perceptivas,
comprensivas, conocedoras y realizadoras del respectivo Espíritu.
Estas variaciones en el grado de
expresión de la inteligencia, entre un ser y otro de la misma especie, se debe
a la desigualdad en el nivel evolutivo, o estado de conciencia, del Espíritu en
cuestión.
Cada Espíritu tiene su propia historia.
Si ha evolucionado más, lo expresará en el mayor desarrollo de sus aptitudes.
Por supuesto, esas aptitudes, que constituyen capacidades de ver, comprender, conocer,
hacer o dejar de hacer, entre otras cosas, denotan, claramente, esa diferencia
evolutiva.
En toda materia inteligente, lo que se
expresa es la inteligencia del Espíritu que la anima.
A su vez, toda inteligencia
individualizada, es el mismo atributo divino que posee el Ser Universal, o
Divinidad, del cual emana a la conciencia individual sin separación y sin
diferenciación, en estado de potencialidad infinita.
Allan Kardec, (28), dice: -“Materia e
inteligencia nos parecen diferentes, por lo cual las vemos como dos principios
que constituyen el universo. Por encima, además, de cada cosa, vemos una
inteligencia que domina todas las demás, las gobierna, y se distingue por sus
atributos esenciales; a esta inteligencia suprema, la denominamos Dios”.
Resumen:
Al cesar la unión entre el principio
inteligente y la materia, esta última pierde la cohesión que la vida le
otorgaba, reintegrándose sus elementos al depósito del Fluido Cósmico
Universal, mientras que el Espíritu retoma su estado natural en la dimensión
vibratoria que le corresponde según su grado de evolución.
Es imperativo comprender que la
frontera entre el Espíritu y la materia se difumina en el Fluido Cósmico
Universal. Este fluido es el plasma divino, la materia elemental que, bajo la
acción del Espíritu, se diversifica en infinitas combinaciones. Así, lo que
llamamos materia inerte es solo Fluido Cósmico en un estado de vibración
lentificado, sostenido por la voluntad superior para servir de escenario al
progreso del Espíritu.
Tal como se ha mencionado, en la materia inerte hay un estado
vibratorio constante, por lo cual es fascinante notar que: 1) Sin la presencia
del fluido vital -una variedad del FCU- y la dirección de las leyes divinas, y
la acción del Espíritu elemental, la materia no tendría forma. 2) Lo que
mantiene los electrones girando alrededor del núcleo en un átomo de hierro no
es solo una fuerza ciega, sino la energía del Principio Universal emanado a la
conciencia individual del Espíritu elemental, que sostiene la manifestación
física, en todas sus vertientes y variantes.
Esta profundización sobre el Fluido Cósmico Universal es el puente
perfecto para unir la metafísica de Kardec con una visión cosmogónica más
amplia. Al entender el fluido como el vehículo de la voluntad, la relación
entre el Espíritu y la materia deja de ser un misterio para convertirse en una
mecánica divina.
Preguntas para la Reflexión para invitar a la introspección profunda:
1. La Naturaleza de la Realidad: Si la materia es Fluido Cósmico condensado por la energía espiritual,
¿en qué medida nuestra percepción del mundo "sólido" es solo una
limitación de nuestros sentidos físicos?
2. El Espíritu como Arquitecto: Si el Espíritu es quien "trae a la manifestación física" la
materia, ¿qué responsabilidad ética tenemos sobre la salud y la armonía de
nuestro propio cuerpo, que es nuestra materia más cercana?
3. La Unidad de la Sustancia: ¿Cómo cambia nuestra visión de la naturaleza al comprender que el
hierro de las montañas y el pensamiento del hombre comparten el mismo origen en
el Fluido Cósmico Universal?
4. Vibración y Evolución: Si la evolución se expresa en mayores aptitudes de ver, comprender,
conocer y realizar, ¿podemos decir que un Espíritu más evolucionado genera una
huella vibratoria más sutil y poderosa en el ambiente que lo rodea?
5. El Enlace del Alma: Si el alma es el elemento de enlace y programación, ¿cómo influyen
nuestras emociones y estados de conciencia en el mantenimiento del equilibrio
biológico?
6. Materia Inteligente vs. Inerte: ¿Es posible que la "materia inerte" sea simplemente materia
esperando que un principio inteligente alcance el nivel necesario para darle
una nueva forma de manifestación, o lo que creemos que es materia inerte, es
una manifestación activa de un Espíritu elemental de la naturaleza?
7. La Voluntad sobre el Fluido: Kardec menciona que las disputas surgen por la insuficiencia del
lenguaje. ¿De qué manera el concepto de "energía vibratoria" ayuda a
cerrar la brecha entre la ciencia materialista y la filosofía espiritual?
8. La Inteligencia Suprema: Si toda inteligencia individualizada es un atributo de la Divinidad, expresado
en la emanación a la conciencia individual del Espíritu, en los cuatro reinos
naturales, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad, en
estado de potencialidad infinita, ¿cuál es el límite de nuestra capacidad
creadora cuando logramos poner nuestra voluntad en sintonía con las leyes del
Ser Universal?
Adelante.

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