domingo, 10 de mayo de 2026

LA INGENIERÍA DIVINA: EL COSMOS EN CONSTRUCCIÓN

 



LA INGENIERÍA DIVINA:

EL COSMOS EN CONSTRUCCIÓN

 

©Giuseppe Isgró C. 

 

39.    ¿Podemos nosotros conocer el proceso de la formación de los mundos?

-“Todo lo que se puede decir, y que vosotros podéis comprender, es que los mundos se forman por la condensación de la materia diseminada en el espacio”-.

El Libro de Los Espíritus

Allan Kardec

 

 

La respuesta a esta pregunta contiene la clave esencial para descifrar el misterio de la creación de los mundos, cuando expresa: -“..los mundos se forman por la condensación de la materia diseminada en el espacio”. La materia es energía condensada. Quienes la condensan son los Espíritus elementales de la naturaleza, al vibrar en determinada frecuencia.

Cada uno de los elementos, conocidos y por conocer, está compuesto de Espíritu, alma y cuerpo. El Espíritu del hierro, por ejemplo, vibra a la tasa vibratoria del hierro y lo condensa, y así sucesivamente, ocurre con todos los demás elementos. Luego viene la combinación de los elementos, por ejemplo, dos moléculas de hidrógenos con una de oxígeno, forman el agua. Todas las vertientes y variantes en las respectivas combinaciones y aleaciones, dan diversas formas de materia orgánica e inorgánica. Luego, vienen las diversas especies de los distintos reinos naturales, además del mineral, ya mencionado.

Con una perspectiva universal de la vida, hoy sabemos que nos llega la luz de mundos que existieron hace millones de años, y que, dada la inmensa distancia que les separaba del planeta tierra nos sigue llegando su luz, lo cual indica que dichos mundos se formaron, se desarrollaron y se desintegraron. Al mismo tiempo, existen mundos en formación, descubiertos por la astronomía, lo cual indica que su creación es un proceso constante, y por lo tanto, siendo la tierra un mundo más reciente, cuando se formó ya era un procedimiento desarrollado y puesto en práctica en millones de otros globos.

¿Quién realiza la Creación de los mundos? ¿Dios?

Dios, tal como lo hemos expuesto en anteriores comentarios exegéticos, sin dejar de ser Él, y sin separarse de Él, encarna en el alma universal como un ser individual, en los cuatro reinos naturales, tantas veces como fuere necesario, cada vez que se va a crear un mundo originario. El trabajo de Dios consiste en la emanación a la conciencia individual de tantos seres como fueren necesarios, y en la aplicación de la ley cósmica.

Pero, el trabajo de la creación del mundo en particular le corresponde a los Espíritus de los cuatro reinos de la naturaleza bajo la dirección de los maestros de la Creación, que son los Espíritus muy evolucionados. Estos Espíritus avanzados, dada la eternidad pasada, habrán alcanzado niveles tan elevados de conciencia y progreso, que les permite que estén una eternidad por delante de quienes recién empiezan el proceso evolutivo.

De acuerdo al nivel de progreso de una determinada familia espiritual, los maestros de la creación diseñan, con antelación, el mundo que habrá de ocupar dicha familia después de que termine el ciclo de vida del que ahora habitan. Será una nueva morada con otros niveles de estudios universales.

Efectuado el plan del nuevo mundo, los Espíritus maestros de la creación ordenan a los Espíritus elementales de la naturaleza que condensen la energía cósmica en materia, cada uno de acuerdo con su índole, y luego, de efectuar las respectivas combinaciones y variantes a que hubiese lugar, de acuerdo a las leyes de la física, de la química, de la biología, etcétera.

Cada quien, de acuerdo con el arte que domina, presta su concuerdo tanto en la creación del mundo como en su ulterior desarrollo. Allí vemos los diversos diseños en las especies vegetales y animales, para adaptarle a las funciones que les son inherentes.

Es un trabajo de equipo, bajo la dirección de los maestros de la creación, y por la ley cósmica, regidos por el Creador universal, quien inspira, en la conciencia de cada quien, el conocimiento necesario y precisado en cada caso, por el lenguaje de los sentimientos de los valores universales, imprimiendo una fuerza de empuje y otra de bloqueo, para coordinar el esfuerzo de todo el conjunto, en un perfecto orden y armonía, regido todo por la ley de afinidad, la de justicia, la de igualdad, la de compensación y la de amor, como síntesis de la ley cósmica. 

El Libro de los Espíritus, (39) dice:

¿Podemos nosotros conocer el proceso de la formación de los mundos?

-“Todo lo que se puede decir, y que vosotros podéis comprender, es que los mundos se forman por la condensación de la materia diseminada en el espacio”-.

Resumen:

La formación de los mundos no es un evento fortuito, sino un proceso de precipitación vibratoria. El Universo comienza en el Éter -Fluido Cósmico Universal-, un estado de energía pura, radiante e imponderable. La transición hacia la materia sólida que habitamos ocurre mediante una condensación vibratoria dirigida de esa energía original.

Bajo la égida de Dios, los Maestros de la Creación actúan como arquitectos planetarios, proyectando su voluntad directriz sobre el éter para crear centros de atracción gravitatoria, de acuerdo a un modelo, o plan, prediseñado. Los Espíritus Elementales de la naturaleza funcionan como los instrumentos de la frecuencia, manteniendo el giro de los vórtices energéticos que nosotros llamamos átomos. Así, lo que percibimos como sólido es en realidad energía condensada que vibra a una tasa lo suficientemente lenta como para ser detectada por nuestros sentidos físicos. Es el trabajo de los Espíritus elementales de la naturaleza bajo la dirección de los Maestros de la Creación, para formar los planetas, o mundos del universo.

La ciencia moderna, al hablar de la Singularidad Inicial y del Campo de Higgs, se aproxima a la revelación de Andrew Jackson Davis sobre el Sol Central. Lo que la física reconoce como energía de punto cero, en nuestra  exégesis espiritual la denominamos la emanación constante del Creador. Esta energía, al vibrar a determinada frecuencia, según el Espíritu elemental de la naturaleza, inherente a cada elemento, manifiesta la materia acorde, lo que permite que los arquitectos del cosmos diseñen los mundos que sirven de escuelas para nuestra evolución.

Conclusión: Los Mundos como Laboratorios de Evolución, o Escuelas del Universo.

La Tierra, y cada globo en el espacio, es una construcción jurídica y biológica perfecta. No existe separación real entre la energía del pensamiento y la solidez de la roca; solo hay una diferencia de grado. Al comprender que los mundos se forman, se desarrollan y se desintegran para volver al estado etéreo, entendemos que la materia es solo el escenario temporal —el aula de clases— donde el Espíritu cumple su contrato de aprendizaje. La verdadera realidad es la energía que sobrevive a la desintegración del mundo físico y el Espíritu de cada uno de los cuatro reinos naturales que aporta la voluntad directriz bajo la égida de la Divinidad.

Esta visión de una ingeniería cósmica participativa es secundada por las obras de grandes pensadores. Camille Flammarion nos demuestra en su uranografía que los mundos son organismos vivos que nacen de nebulosas bajo un proceso de embriogenia planetaria. Por su parte, Léon Denis define magistralmente a la materia como espíritu cristalizado. Finalmente, las visiones de Andrew Jackson Davis sobre los vórtices de fuerza aportan el sustento técnico para comprender cómo la voluntad de las inteligencias superiores, actuando sobre el éter, produce esa condensación de energía coadyuvados por los Espíritus elementales de la naturaleza, que nosotros,desde nuestra percepción, llamamos solidez, o materia.

El Orden Jurídico de la Creación:

En última instancia, la formación de los mundos nos revela que el Universo es un diseño inteligente que se expresa tanto a nivel espiritual como físico, regido por un mecanismo de Derecho Cósmico, o Ley Cósmica. Como bien vislumbró Andrew Jackson Davis, todo emana de lo que él denominaba un Sol Central de Inteligencia y Amor, cuya energía —el Campo de Punto Cero que analiza Lynne McTaggart— es la matriz infinita de toda posibilidad y nosotros denominamos Divinidad, o Causa Primera Universal.

La materia diseminada en el espacio es, en realidad, un océano de información esperando la sentencia de la voluntad. Los Maestros de la Creación, actuando como magistrados del progreso, dictan las frecuencias necesarias para que los Espíritus Elementales condensen esa energía en mundos habitables. No hay átomo de hierro, molécula de agua ni célula biográfica que escape a esta Ley de Afinidad y Justicia.

La condensación de la materia es el proceso mediante el cual el Espíritu construye su propia aula de aprendizaje. Al percibir, comprender y conocer que somos cocreadores en este campo vibratorio, rn los cuatro reinos de la naturaleza, nuestra responsabilidad ética se acrecienta: cada pensamiento es una orden de construcción en el éter. La verdadera justicia no es una sentencia externa, sino la resonancia matemática que ubica a cada Espíritu en la esfera mental que su propia densidad —sus actos y virtudes—, por la respectiva suma existencial de cada ser, ha labrado en la sustancia eterna del Universo y ubica a cada quien en el orden que le corresponde en el concierto de todas las cosas. Por eso, en todo aparente caos existe un orden perfecto, el que cada quien, individualmente, o en grupo, ha creado por sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos. Si se desea algo mejor, es preciso crearlo a partir de los propios pensamientos, sentimientos, palabras y actos, en armonía con todos y con el Todo, con la verdad y la justicia por delante, enmarcados dentro de los parámetros de los valores universales.

Lecturas Sugeridas:

1. Allan Kardec: La Génesis, Capítulo VI (Uranografía General). El estudio técnico de la formación de los sistemas estelares.

2.   Amit Goswami: El Universo Autoconsciente. Una visión desde la física cuántica que demuestra cómo la conciencia precede a la materia.

3.   Bruce Lipton: La Biología de la Creencia. Para entender cómo la energía y el entorno moldean la estructura de la vida orgánica.

4. Camille Flammarion: Obras claves: La Pluralidad de Mundos Habitados y Dios en la Naturaleza.

5. Léon Denis: Obras claves: El Problema del Ser y del Destino -la parte sobre la evolución del ser- y En lo Invisible.

6. Andrew Jackson Davis: Obra clave: The Principles of Nature, Her Divine Revelations (Los Principios de la Naturaleza, sus Revelaciones Divinas).

 

Preguntas para la Reflexión:

1.   Si los mundos son condensaciones temporales de energía, ¿cuánta importancia real debemos darle a las posesiones materiales frente a la riqueza del Espíritu?

2.   ¿Cómo cambia nuestra visión de Dios al entenderlo no como un fabricante de objetos, sino como el legislador supremo que inspira a una legión de cocreadores?

3.   Si los Espíritus Elementales sostienen la vibración de la materia, ¿qué responsabilidad tenemos nosotros en el cuidado de la ecología mental de nuestro planeta?

4.   ¿Podemos considerar que los cataclismos naturales son reajustes necesarios en la ingeniería de un mundo en formación o transición?

5.   Si la luz de mundos ya extintos sigue llegándonos, ¿qué luz o legado vibratorio estamos dejando nosotros en el entorno universal, para las futuras generaciones?

6.   ¿De qué manera la velocidad del pensamiento se relaciona con la capacidad de los Maestros de la Creación para moldear la materia pesada?

7.   ¿Es la biología de nuestro cuerpo el diseño más eficiente para el nivel de conciencia que poseemos actualmente, o estamos listos para un molde más sutil?

8.   Al saber que la creación es un proceso constante, ¿cómo influye esto en nuestra esperanza sobre el futuro de la humanidad y la aparición de nuevas tierras, o mundos en formación, para ser ocupados al alcanzar niveles más elevados de conciencia?

Ciertamente, se anhela vivir en un mundo mejor, pero, es preciso coadyuvar para crearlo con nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y actos.


Adelante.


domingo, 12 de abril de 2026

FUENTE ENERGÉTICA UNIVERSAL

 


FUENTE ENERGÉTICA UNIVERSAL

 

©Giuseppe Isgró C.

 

 

30., La materia consta de uno solo, ¿o de más elementos?

-“El elemento primitivo es uno solo. Los cuerpos, que vosotros consideráis como sencillos, no son elementos verdaderos, sino modificaciones y transformaciones de la materia primitiva”-.

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec  



Introducción

 

El postulado de la unidad de la materia es hoy un puente ineludible entre la metafísica y la física de partículas. Al afirmar que existe un solo elemento primitivo, Allan Kardec anticipó la búsqueda contemporánea de una Teoría del Todo. Sin embargo, en esta exégesis se eleva esta premisa técnica a una dimensión espiritual y ética: si la materia es una, y esa unidad emana de la Divinidad, entonces cada átomo de hierro, cada fibra vegetal y cada impulso animal participan en la misma gran sinfonía del eterno retorno al Ser Universal, ad infinitum, encontrando siempre un más allá. Se explora cómo la voluntad de los Espíritus elementales actúa como el artesano que, golpeando el yunque de la energía única, diversifica el universo para el aprendizaje de la conciencia perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora.

 

La fuente energética universal es una sola. Se ha mencionado, en diversas ocasiones, como los Espíritus elementales de la naturaleza, a partir de la energía, y de acuerdo a su propia índole y frecuencia vibratoria, condensan la energía y la manifiestan en materia, en la extensa gama de elementos conocidos y por conocer.

De ahí en adelante, de acuerdo a la ley cósmica, y a las respectivas leyes de la física, de la química y de la biología, entre otras, se manifiestan todas las variantes de la materia, en todas las vertientes posibles, de acuerdo con los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.

De la misma tierra cada especie vegetal extrae la substancia para elaborar su respectivo fruto. Esa tierra, aparentemente uniforme, estaba conformada por múltiples elementos y substancias. Hay una inteligencia rectora, en cada elemento y substancia, que realiza ese trabajo, evolucionando ad infinitum en el proceso.

La energía cósmica, siendo la misma y única, aparentemente, contiene la esencia de todas las variables posibles, sin límites de ninguna clase. Es el trabajo de cada Espíritu, en los cuatro reinos naturales, que realiza esa labor, cada quien, en su respectiva esfera mental, en la infinita espiral evolutiva. Cada uno de los cuatro reinos sirve de soporte para todos los demás, tanto en la dimensión física como en la espiritual.

Esa energía cósmica, pese a ser la misma, ¿no contiene en sí misma toda la infinita gama vibratoria?

De ser así, ¿cada uno de los Espíritus elementales de la naturaleza, al vibrar en su respectiva frecuencia, no extraería, de la misma energía universal, la que más, o mejor, se adapta a su propia frecuencia vibratoria?

Cada Espíritu de los cuatro reinos naturales se encuentra ubicado, en la dimensión espiritual, en su propia frecuencia vibratoria; es a partir de ese nivel vibratorio, en la eterna e infinita escala vibratoria del universo, que cada Espíritu elemental condensa la energía y la manifiesta en la dimensión física de la vida, base y soporte para la manifestación de los otros tres reinos naturales. De igual manera, para todas las gamas de combinaciones físicas, químicas y biológicas.

En Radiestesia se sabe medir, con el instrumento pendular, el tono vibratorio de cada persona, animal, vegetal o elemento mineral, y ubicar, de esta manera, a cada quien, por su tono vibratorio, en el respectivo grado, en una circunferencia, entre el cero y los 360 grados. Con mayor detenimiento prospectivo, se ubicaría, también, a cada quien, en un círculo-nivel diferente, en la espiral evolutiva. 

Es a partir de ese tono vibratorio específico, de cada persona, animal, vegetal o sustancia determinada, que el radiestesista realiza su trabajo de prospección, con precisión matemática. 

Podríamos concluir que cada Espíritu elemental, al igual que los demás Espíritus en los restantes reinos naturales, emprenden un camino a partir del grado cero de manifestación perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora de la conciencia, que se va expandiendo a través de la experiencia que va adquiriendo por medio de la satisfacción de las necesidades y la realización de los deseos y de los objetivos existenciales. Empero, en el eterno camino de Retorno del ser individual, en los cuatro reinos naturales, al Ser Universal, cada Espíritu elemental va manifestando, a partir de la condensación de la energía, el respectivo elemento que le es inherente, en una materia más depurada, y sutil, (menos densa, hasta más trasparente, en algunos casos) tal como debe estar manifestada en los mundos inmensamente más evolucionados que el Planeta Tierra. 

Esto marcaría un proceso evolutivo, de ascenso en los estados y grados de conciencia, de cada Espíritu elemental, perfeccionando su trabajo de manifestación "elemental" en la dimensión física, siempre en un mejor nivel de depuración, y perfección.

Es decir, en un proceso evolutivo paralelo en los cuatro reinos de la naturaleza, en el cual cada reino se prepara para servir de soporte en el siguiente nivel, en la infinita escala de la polarización alquímica-espiritual del universo.

Es la infinita expansión de la Creación universal hacia mejores niveles de expresión de la Conciencia de la Divinidad en cada ser de los cuatro reinos de la naturaleza.  

Si se pudiese comparar el elemento hierro del planeta tierra con el de un mundo inmensamente más evolucionado, se observaría, seguramente, un estado de depuración, o cualidades inherentes al hierro más desarrolladas, para adecuarse a la realidad de aquel mundo. Esto indicaría que ese elemento hierro, al igual que los seres humanos, también evolucionaron, adquiriendo mejores y más elevados niveles de conciencia, ya que todos los seres emanan a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, en grado cero de experiencia. Recordemos: En grado cero de manifestación, pero poseyendo en grado infinito, potencialmente hablando, todos los atributos divinos y poder creador de la Divinidad, que los va expresando, en grado equivalente, en la medida que afronta necesidades, o situaciones por resolver, deseos y objetivos por realizar. Si persiste en la acción, expresará el conocimiento necesario y el poder para resolver toda situación, en cada caso, aunque tenga que repetir la acción miles de veces, hasta que adquiera el dominio suficiente para hacerlo bien, por la experiencia y el desarrollo de la aptitud perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora, en un determinado nivel, o estado de conciencia, para luego pasar al siguiente. Es la eterna polarización que se manifiesta en los cuatro reinos naturales.

En cada nuevo mundo en que esa extensa familia de Espíritus elementales participe, lo harán a partir del grado de progreso evolutivo alcanzado en el mundo anterior. En cada mundo, cada ser de los cuatro reinos naturales alcanza un determinado grado de progreso, o estación, en los estados de conciencia integral. 

Si esto no fuera así, ¿a qué serviría todo ese inmenso trabajo que despliega cada ser, en los otros tres reinos naturales?

El Libro de los Espíritus, (30), dice:

-¿La materia consta de uno solo, o de más elementos?

-“El elemento primitivo es uno solo. Los cuerpos, que vosotros consideráis como sencillos, no son elementos verdaderos, sino modificaciones y transformaciones de la materia primitiva”-.

Resumen:

La materia, en su infinita multiplicidad, no es más que el disfraz polifacético de una única energía fundamental. A través de la acción de los Espíritus elementales, esta Fuente Única se condensa en frecuencias específicas que dan lugar a los diversos elementos químicos y biológicos. Este proceso no es mecánico, sino evolutivo: la materia también se espiritualiza y se depura a medida que el Espíritu que la utiliza asciende en la escala de la conciencia. Por tanto, el hierro de un mundo superior es más sutil que el nuestro, pues refleja la perfección de la inteligencia -Espíritu elemental- que lo manifiesta.

Sugerencias de Lecturas Complementarias:

1)       La Génesis (Cap. XIV), Allan Kardec: Para profundizar en la naturaleza de los fluidos y las modificaciones de la materia elemental.

2)       Evolución en dos mundos, André Luiz (psicografía de Chico Xavier): Vital para entender cómo el principio inteligente ha venido moldeando el protoplasma a través de los milenios.

3)       El Tao de la Física, Fritjof Capra: Para una visión científica moderna que resuena con la idea de que la materia no es algo sólido, sino un patrón de energía vibratoria.

4)         La Tabla de Esmeralda, de Hermes Trismegisto: Para conectar la visión de la unidad primordial con la tradición hermética clásica: Como es arriba, es abajo y Cómo es adentro es afuera y viceversa.

 

Preguntas para la Reflexión:

1.   La Ilusión de la Diversidad: Si la materia primitiva es una sola, ¿qué nos dice esto sobre la fraternidad universal que debe existir entre nosotros y el resto de la creación física?

2.   El Observador y la Creación: Si el Espíritu elemental condensa la energía según su propia frecuencia, ¿hasta qué punto el estado de nuestra propia conciencia está "moldeando" el entorno físico en el que vivimos?

3.   Evolución Mineral: ¿Cómo cambia nuestra actitud hacia el cuidado del planeta al comprender que los minerales no son "cosas inanimadas", sino principios inteligentes en determinado grado de manifestación, en la infinita escala universal?

4.   La Escala del Radiestesista: Si cada ser tiene un tono vibratorio medible, ¿cómo podemos trabajar conscientemente para elevar nuestra frecuencia de los cero grados hacia la plenitud de la espiral evolutiva?

5.   El Soporte de los Reinos: ¿De qué manera el reino humano puede ser un mejor "soporte" para el reino animal vegetal y mineral, reconociendo que ellos nos han sostenido  en nuestro viaje evolutivo, y siguen haciéndolo?

6.   Materia en Mundos Superiores: Al imaginar elementos químicos más depurados y transparentes en mundos evolucionados, ¿podemos intuir cómo será nuestra futura constitución física cuando alcancemos esos grados de conciencia?

7.   Potencialidad Infinita: Si poseemos los atributos divinos en estado de potencialidad infinita desde el "grado cero", ¿qué "situaciones por resolver" en nuestra vida actual están esperando que expresemos nuestro poder creador?

8.   El Trabajo del Espíritu: Si el trabajo de cada ser sirve a la expansión de la Conciencia Divina, ¿cuál es el valor sublime que le damos a nuestro esfuerzo diario, por más pequeño que parezca?

Adelante.


domingo, 5 de abril de 2026

LA RELATIVIDAD DE LA MATERIA

 

 

LA RELATIVIDAD DE LA MATERIA

 

©Giuseppe Isgró C.

 

29., ¿La ponderabilidad es atributo esencial de la materia?

-“De la materia tal como vosotros la entendéis, sí; empero, no de la materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil, que forma este fluido, si bien es el principio de vuestra materia pesante, es para vosotros imponderable”-.

La gravedad es una propiedad relativa: si no hubiese la atracción de los mundos no habría peso, como no habría alto ni bajo.

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

 

Introducción

En el estudio de la ontología espírita, la naturaleza de la materia representa uno de los puentes más fascinantes entre la ciencia física y la realidad metafísica. A menudo, el ser humano comete el error de considerar materia solo aquello que sus sentidos limitados pueden percibir, tocar o pesar. Sin embargo, la revelación de los Espíritus nos invita a una comprensión más vasta: la materia no es una entidad estática, sino un estado vibratorio del Fluido Cósmico Universal. En esta exégesis, analizaremos cómo la ponderabilidad -el peso- no es un atributo absoluto, sino una relación sujeta a las leyes de la gravedad física y espiritual.

 

La ponderabilidad de la materia significa que tiene peso, es decir: se puede pesar. Es la propiedad de la materia que determina que todo cuerpo esté sujeto a las leyes de la gravitación.

El peso de un cuerpo equivale a la fuerza con que es atraído hacia el centro de la tierra.

A medida en que un cuerpo se desplaza desde el ecuador hacia los polos, su peso aumenta.

Igualmente, el peso de los cuerpos disminuye hasta anularse, al alejarse de la tierra y llegar a una zona denominada: No gravitacional.

Al mismo tiempo, le hace susceptible a la atracción recíproca con otros cuerpos.

Dado que existe una materia más depurada como la del alma, o periespíritu, que es, pese a todo, materia quintaesenciada, fluídica, evidentemente su ponderabilidad le hace susceptible de estar sujeta a otro tipo de fuerza gravitacional. Por ejemplo, utilizando al alma como vehículo, el Espíritu puede desplazarse a la velocidad del “pensamiento”. La depuración del alma puede permitir al Espíritu encarnado una mayor percepción de la dimensión espiritual. O, proyectarse a mundos más evolucionados donde impera un nivel de frecuencia vibratoria acorde con un alma más depurada.

Evidentemente, la depuración del alma va acorde con la del Espíritu, quien incide a que la misma se manifieste, también, en su cuerpo, como mayor belleza o suavidad en los rasgos físicos.

Esta depuración del alma, como materia quintaesenciada, equivale a la suma espiritual acumulada por el Espíritu en sus incontables existencias materiales, en el planeta tierra, y en incontables otros mundos en que haya vivido.

Esa suma existencial ubica, o reubica, al Espíritu, en el orden cósmico que le corresponde, en el contexto de todas las cosas, regido por la ley de afinidad.

En ese nivel, la fuerza de atracción, o de repulsión, que se opera a nivel del alma, y del Espíritu, se interrelaciona a partir de los pensamientos, sentimientos, emociones, vibraciones, aura espiritual, y sensibilidad espiritual-anímica, que le circunscribe a esferas mentales-espirituales determinadas.

Todo va parejo: depuración espiritual-anímica,  que incide en los pensamientos, sentimientos, deseos, palabras, actos y práctica de todas las virtudes.

Se va pasando, gradualmente, a esferas mentales donde imperan niveles más depurados de Espíritus, en sus respectivos vehículos anímicos, o peri-espirituales.

La ponderabilidad es la propiedad de la substancia que conforma los distintos cuerpos, en la naturaleza, que le hace susceptible de tener peso, densidad y solubilidad. Dichos cuerpos pueden encontrarse, en un momento dado, en estado sólido, líquido o gaseoso. Y, por supuesto, en una variedad de estados, aún por conocer.

Hasta los pensamientos son considerados cosas, los cuales se encuentran sujetos a la ley de atracción y de repulsión.

El Espíritu piensa en imágenes, y éstas están, igualmente, sujetas a la ley de atracción y repulsión.

Los sentimientos, también están sujetos a las mismas leyes de atracción y repulsión. ¿Es la fuerza que les impele, en algún grado, un determinado tipo de materia, o simplemente, energía?

Ya se ha visto, en otra parte, como las vibraciones del Espíritu condensan la energía y manifiestan determinadas expresiones físicas a nivel de los Espíritus elementales de la naturaleza. Empero, la ley rige en los cuatro reinos naturales, en las dimensiones espiritual y física.

La ciencia ha determinado otras propiedades de las substancias que conforman los cuerpos, como son:

A)       Forma, color, sabor, olor, impenetrabilidad, inercia, indestructibilidad, divisibilidad, organolépticas (apreciadas por los sentidos físicos), por su impresión al tacto, sonido, y propiedades químicas, que determinan acciones sobre otras substancias como descomposiciones y combinaciones, entre otras.

B)       Otras propiedades son:

1)       Masa, volumen, longitud y capacidad.

2)       Peso específico, dureza, índice de refracción y coeficiente de solubilidad.

El Libro de los Espíritus, (29), dice: ¿La ponderabilidad es atributo esencial de la materia?

-“De la materia tal como vosotros la entendéis, sí; empero, no de la materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil, que forma este fluido, si bien es el principio de vuestra materia pesante, es para vosotros imponderable”-.

La gravedad es una propiedad relativa: si no hubiese la atracción de los mundos no habría peso, como no habría alto ni bajo.

Resumen:

La ponderabilidad de la materia significa que tiene peso; es decir, que es susceptible de ser medida bajo las leyes de la gravitación. Físicamente, el peso de un cuerpo equivale a la fuerza con que es atraído hacia un centro de masa (como el centro de la Tierra). Esta fuerza es variable: aumenta en los polos, disminuye en el ecuador y llega a anularse en las zonas denominadas "no gravitacionales". Esto demuestra que el peso no es la materia en sí, sino una circunstancia de su interacción.

Sin embargo, existe una materia más depurada: la del alma o periespíritu. Aunque es materia quintaesenciada y fluídica, sigue sujeta a una "gravedad" de orden superior. Bajo la dirección del Espíritu, este vehículo puede desplazarse a la velocidad del pensamiento, proyectándose a esferas cuya frecuencia vibratoria coincida con su propio grado de depuración.

 

La Gravedad de la Ética: Un enfoque integral.

Esta depuración no es solo un proceso físico, sino el resultado de la suma espiritual acumulada en incontables existencias. La Ley de Afinidad actúa aquí como una Constitución Universal: ubica al Espíritu en el orden cósmico que le corresponde. En estas dimensiones, la fuerza de atracción o repulsión no se mide en kilogramos, sino en la calidad de los pensamientos, sentimientos y vibraciones.

Incluso el pensamiento y las imágenes mentales deben ser considerados cosas (sustancia), sujetas a leyes de atracción. Prentice Mulford: (1834-1891), afirmó: -"Los pensamientos son cosas". Así como las vibraciones del Espíritu pueden condensar energía en los reinos de la naturaleza, la práctica de las virtudes aligera el periespíritu, y depura al Espíritu, permitiéndole ascender a esferas donde la materia es tan sutil que resulta imponderable para los sentidos humanos, pero plenamente real para la vida del Espíritu. No solo eso, dicha depuración y elevación de los estados de conciencia, conectan a cada ser, automáticamente, con las esferas mentales acordes a esos niveles de frecuencias, convirtiéndose, cada quín, en un canal de la suma de poder y sabiduría, que les son inherentes, entre un mínimo y un máximo, que cada esfera representa, de acuerdo al propio grado perceptivo, comprensivo, conocedor y realizador. La virtud por excelencia que transforma a cada ser en perfecto, aunque siempre perfectible ad infinitum, es la justicia. El ser justo es, por excelencia, el razgo, o condición, de la perfección ascendente en cada ser que le conecta con sus iguaales en las respectivas esferas de la ecología mental, donde aporta y recibe ayuda en un intercambio perenne de cooperación.

 

Conclusión:

La materia es una escala infinita de densidades. Lo que llamamos sólido es solo una fracción de la realidad. La verdadera comprensión de la materia nos lleva a reconocer que nuestra esencia -el Espíritu- sobrevive y se manifiesta en estados fluídicos que escapan a la balanza física, pero que responden con precisión matemática a la Ley de Justicia Divina. Somos, en última instancia, arquitectos de nuestra propia densidad espiritual. Es otra forma de ponderabilidad, pero regida por la misma Ley de gravitación universal.

 

Lecturas Sugeridas para Profundizar:

1. Allan Kardec: La Génesis, Capítulo XIV: Los Fluidos. Fundamental para entender la matriz del fluido universal.

2. André Luiz (Chico Xavier): Evolución en dos mundos. Un análisis técnico sobre la fisiología del cuerpo espiritual.

3. Gabriel Delanne: El Fenómeno Espírita. Aporta una base científica sobre la perennidad de la sustancia.

4. Fritjof Capra: El Tao de la Física. Para comprender la vaciedad y energía de la materia desde la perspectiva de la física moderna.

 

Preguntas para la Reflexión profunda:

1. Si el peso es relativo al mundo donde nos encontramos, ¿qué valores de nuestra vida actual consideramos pesados y cuáles son realmente permanentes?

2. ¿Cómo influyen mis pensamientos diarios en la densidad o sutileza de mi estado anímico?

3. Si el fluido universal es el principio de todo, ¿qué tan cerca estamos realmente de la divinidad en cada átomo de nuestro cuerpo?

4. ¿Podemos considerar la Ley de Afinidad como una forma de justicia gravitacional para el Espíritu?

5. ¿De qué manera la práctica del coraje ético ayuda a despojar al Espíritu de su lastre material?

6. Si la ciencia admite zonas no gravitacionales, ¿por qué nos cuesta aceptar la existencia de dimensiones imponderables?

7. ¿Qué relación existe entre la belleza física, la depuración del fluido periespiritual mencionada en el texto y el desarrollo de la perfección ascendente en el ejercicio de una vida virtuosa?

8. ¿Cómo cambia nuestra perspectiva al contemplar la vida tal cual es, más allá de las apariencias, percibiendo la esencia de la Divinidad en sí y en cada epresión de vida, en los cuatro reinos naturlaes, aún en el reino mineral?

Adelante.

 


Versione in italiano

 

LA RELATIVITÀ DELLA MATERIA

 

© Giuseppe Isgró C.

 

 

29. La ponderabilità è un attributo essenziale della materia?

— «Della materia come voi la intendete, sì; ma non della materia considerata come fluido universale. La materia eterea e sottile che forma questo fluido, sebbene sia il principio della vostra materia pesante, è per voi imponderabile».

La gravità è una proprietà relativa: se non ci fosse l'attrazione dei mondi non ci sarebbe peso, così come non ci sarebbe né alto né basso.

Il Libro degli Spiriti

Allan Kardec

 

Introduzione

 

Nello studio dell'ontologia spiritista, la natura della materia rappresenta uno dei ponti più affascinanti tra la scienza fisica e la realtà metafisica. Spesso l'essere umano commette l'errore di considerare "materia" solo ciò che i suoi sensi limitati possono percepire, toccare o pesare. Tuttavia, la rivelazione degli Spiriti ci invita a una comprensione più vasta: la materia non è un'entità statica, bensì uno stato vibratorio del Fluido Cosmico Universale. In questa esegesi, analizzeremo come la ponderabilità — il peso — non sia un attributo assoluto, ma una relazione soggetta alle leggi della gravità fisica e spirituale.

 

La ponderabilità della materia significa che essa possiede un peso, ovvero: può essere pesata. È la proprietà della materia che determina che ogni corpo sia soggetto alle leggi della gravitazione.

a)            Il peso di un corpo equivale alla forza con cui esso è attratto verso il centro della terra.

b)            Man mano che un corpo si sposta dall'equatore verso i poli, il suo peso aumenta.

c)            Allo stesso modo, il peso dei corpi diminuisce fino ad annullarsi allontanandosi dalla terra e raggiungendo una zona denominata: Non gravitazionale.

Al contempo, ciò lo rende suscettibile all'attrazione reciproca con altri corpi.

Dato che esiste una materia più depurata come quella dell'anima, o perispirito, che è, nonostante tutto, materia quintessenziata, fluidica, evidentemente la sua ponderabilità la rende suscettibile di essere soggetta a un altro tipo di forza gravitazionale. Per esempio, utilizzando l'anima come veicolo, lo Spirito può spostarsi alla velocità del "pensiero". La depurazione dell'anima può permettere allo Spirito incarnato una maggiore percezione della dimensione spirituale, o proiettarsi verso mondi più evoluti dove impera un livello di frequenza vibratoria consono a un'anima più depurata.

Evidentemente, la depurazione dell'anima va di pari passo con quella dello Spirito, il quale influisce affinché essa si manifesti, anche nel suo corpo, come maggiore bellezza o delicatezza nei tratti fisici. Questa depurazione dell'anima, come materia quintessenziata, equivale alla somma spirituale accumulata dallo Spirito nelle sue innumerevoli esistenze materiali sul pianeta terra e in innumerevoli altri mondi in cui ha vissuto.

Tale somma esistenziale colloca, o ricolloca, lo Spirito nell'ordine cosmico che gli spetta, nel contesto di tutte le cose, retto dalla legge di affinità. A quel livello, la forza di attrazione o di repulsione che opera a livello dell'anima e dello Spirito si interrelaziona a partire dai pensieri, sentimenti, emozioni, vibrazioni, aura spirituale e sensibilità spirituale-animica, che lo circoscrivono a determinate sfere mentali-spirituali. Tutto procede congiuntamente: depurazione spirituale-animica che incide sui pensieri, sentimenti, desideri, parole, atti e pratica di tutte le virtù. Si passa gradualmente a sfere mentali dove imperano livelli più depurati di Spiriti, nei loro rispettivi veicoli animici o peri-spirituali.

La ponderabilità è la proprietà della sostanza che conforma i diversi corpi in natura, rendendoli suscettibili di avere peso, densità e solubilità. Tali corpi possono trovarsi, in un dato momento, in stato solido, liquido o gassoso e, naturalmente, in una varietà di stati ancora da conoscere. Persino i pensieri sono considerati "cose", i quali sono soggetti alla legge di attrazione e di repulsione. Lo Spirito pensa per immagini, e queste sono ugualmente soggette alla legge di attrazione e repulsione. Anche i sentimenti sono soggetti alle stesse leggi. È la forza che li spinge, in qualche grado, un determinato tipo di materia o semplicemente energia?

Si è già visto altrove come le vibrazioni dello Spirito condensino l'energia e manifestino determinate espressioni fisiche a livello degli Spiriti elementali della natura. Tuttavia, la legge vige nei quattro regni naturali, nelle dimensioni spirituale e fisica. La scienza ha determinato altre proprietà delle sostanze che conformano i corpi, quali:

A) Forma, colore, sapore, odore, impenetrabilità, inerzia, indistruttibilità, divisibilità, organolettiche (apprezzate dai sensi fisici), per la loro impressione al tatto, suono e proprietà chimiche.

B) Altre proprietà sono: Massa, volume, lunghezza, capacità, peso specifico, durezza, indice di rifrazione e coefficiente di solubilità.

Il Libro degli Spiriti (29) dice: La ponderabilità è un attributo essenziale della materia?

— «Della materia come voi la intendete, sì; ma non della materia considerata come fluido universale...»

 

Riassunto

La ponderabilità della materia significa che ha peso; cioè, che è suscettibile di essere misurata secondo le leggi della gravitazione. Fisicamente, il peso di un corpo equivale alla forza con cui è attratto verso un centro di massa. Questa forza è variabile: dimostra che il peso non è la materia in sé, ma una circostanza della sua interazione. Tuttavia, esiste una materia più depurata: quella dell'anima o perispirito. Sebbene sia materia quintessenziata, resta soggetta a una "gravità" d'ordine superiore. Sotto la direzione dello Spirito, questo veicolo può proiettarsi verso sfere la cui frequenza vibratoria coincida con il proprio grado di depurazione.

 

La Gravità dell'Etica: Un approccio integrale

Questa depurazione non è solo un processo fisico, ma il risultato della somma spirituale accumulata. La Legge di Affinità agisce qui come una Costituzione Universale: colloca lo Spirito nell'ordine cosmico che gli corrisponde. In queste dimensioni, la forza di attrazione non si misura in chilogrammi, ma nella qualità dei pensieri e dei sentimenti.

Prentice Mulford (1834-1891) affermò: "I pensieri sono cose". Così come le vibrazioni dello Spirito possono condensare energia, la pratica delle virtù alleggerisce il perispirito, permettendogli di ascendere a sfere dove la materia è imponderabile per i sensi umani, ma pienamente reale per lo Spirito. Tale elevazione connette ogni essere alle sfere mentali consone ai suoi livelli di frequenza, diventando un canale di potere e saggezza. La virtù per eccellenza che trasforma ogni essere in perfetto, seppur sempre perfettibile ad infinitum, è la giustizia. L'essere giusto è la condizione della perfezione ascendente che connette ai propri eguali nelle sfere dell'ecologia mentale.

 

Conclusione

La materia è una scala infinita di densità. Ciò che chiamiamo solido è solo una frazione della realtà. La vera comprensione della materia ci porta a riconoscere che la nostra essenza — lo Spirito — sopravvive in stati fluidici che rispondono con precisione matematica alla Legge di Giustizia Divina. Siamo, in ultima istanza, architetti della nostra densità spirituale. È un'altra forma di ponderabilità, retta dalla stessa Legge di gravitazione universale.

 

Letture Suggerite:

1.       Allan Kardec: La Genesi, Capitolo XIV: I Fluidi.

2.       André Luiz (Chico Xavier): Evoluzione in due mondi.

3.       Gabriel Delanne: Il Fenomeno Spiritico.

4.       Fritjof Capra: Il Tao della Fisica.

 

Domande per la Riflessione Profonda:

1.       Se il peso è relativo al mondo in cui ci troviamo, quali valori della nostra vita attuale consideriamo "pesanti" e quali sono realmente permanenti?

2.       In che modo i miei pensieri quotidiani influenzano la densità o la sottigliezza del mio stato animico?

3.       Se il fluido universale è il principio di tutto, quanto siamo realmente vicini alla divinità in ogni atomo del nostro corpo?

4.       Possiamo considerare la Legge di Affinità come una forma di giustizia gravitazionale per lo Spirito?

5.       In che modo la pratica del coraggio etico aiuta a spogliare lo Spirito della sua zavorra materiale?

6.       Se la scienza ammette zone non gravitazionali, perché ci costa accettare l'esistenza di dimensioni imponderabili?

7.       Che relazione esiste tra la bellezza fisica, la depurazione del fluido perispiritoriale e lo sviluppo della perfezione ascendente nell'esercizio di una vita virtuosa?

8.       Come cambia la nostra prospettiva contemplando la vita così com'è, percependo l'essenza della Divinità in ogni espressione di vita, persino nel regno minerale?

Avanti.

 

 


Versione in siciliano

 

 

A RELATIVITÀ D’A MATERIA

 

© Giuseppe Isgró C.

 

 

29. A ponderabbilità è n'attributu essenziali d'a materia?

— «D'a materia comu a ntinniti vuiàutri, sì; pirò, no d'a materia cunzidirata comu fluidu univirsali. A materia eteria e suttili, chi forma stu fluidu, macari s’è u principiu d'a vostra materia pisanti, è pi vuiàutri mpunpirabbili».

A gravità è na prupietà rilativa: si nun ci fussi l’attrazzioni d’i munni nun ci fussi pisu, comu nun ci fussi né autu né vasciu.

U Libbru d’i Spìriti

Allan Kardec

 

Ntruduzioni

Nto studiu d’a ontuluggìa spirritista, a natura d’a materia rapprisenta unu d’i ponti cchiù affascinanti ntra a scienza fìsica e a rialtà metafìsica. Spissu, l’omu sbagghia cunzidirannu "materia" sulu chiddu chi i so sensi limitati ponnu vìdiri, tuccari o pisari. Pirò, a rrivelazzioni d’i Spìriti n’invita a na cumprenzioni cchiù granni: a materia nun è na cosa stàtica, ma unu statu di vibbrazzioni d’u Fluidu Còsmicu Univirsali. In sta esègisi, analizzeremu comu a ponderabbilità — u pisu — nun è n'attributu assolutu, ma na rilazzioni suggetta ê liggi d’a gravità fìsica e spirituali.

 

A ponderabbilità d'a materia significa chi avi pisu, veni a dìri: si pò pisari. È a prupietà d'a materia chi decidi chi ogni corpu è suggettu ê liggi d’a gravitazzioni.

a)            U pisu di nu corpu è a forza cu cui iddu è attirati versu u centru d’a terra.

b)            Mentri nu corpu si sposta d’u equatori versu i poli, u so pisu crisci.

c)            Ô stissu modu, u pisu d’i corpi scinni nzinu a addivintari nenti, alluntanànnusi d’a terra e agghiuncennu na zona chiamata: Micca gravitazziunali.

Nto stissu tempu, chistu u renni capaci d’attrazzioni cu l’àutri corpi.

Datu chi asisti na materia cchiù pulita comu chidda d’’a nùmina (o perispìritu), chi è materia suttili e fluìdica, pi forzi a so ponderabbilità a renni suggetta a n’àutru tipu di forza gravitazziunali. Pi asempiu, usannu l’arma comu veìculu, u Spìritu si pò muviri â vilucità d’u "pinzeru". A pulizia d’a nùmina permetti ô Spìritu ncaranatu na pircizzioni cchiù granni d’a dimenzioni spirituali, o di proiettàrisi versu munni cchiù evuluti unni cumanna na vibbrazzioni adatta a n’arma cchiù pura.

È chiaru chi a pulizia d’a nùmina va d’accordu cu chidda d’u Spìritu, chi fa sicchi idda si manifesta macari nto corpu, cu cchiù biddizza e ducizza d’i tratti fìsici. Sta pulizia, comu materia suttili, è u risurtatu d’a summa spirituali accumulata d’u Spìritu nte so tanticchia d’asistenzi materiali supra a terra e in àutri munni.

Sta summa esistenziali metti u Spìritu nte l’òrdini còsmicu chi ci apparteni, rignatu d’a liggi d’affinità. A ddu liveddu, a forza d’attrazzioni o di ripulsioni ntra l’arma e u Spìritu si ntreccia cu i pinzeri, i sintimenti e i vibbrazzioni chi u tèninu dintra a sferi mentali-spirituali pricisi. Tuttu va nzemi: pulizia spirituali chi cancia i pinzeri, i paroli e i virtù. Si passa, adaciu adaciu, a sferi mentali unni ci sunnu Spìriti cchiù evuluti.

Riassuntu

A ponderabbilità d’a materia significa chi avi pisu, veni a dìri chi si pò misurari cu i liggi d’a gravitazzioni. Fìsicamenti, u pisu di nu corpu è a forza cu cui è attiratu versu nu centru di massa. Sta forza cancia: dimustra chi u pisu nun è a materia pi idda stissa, ma na circustanza d’u so ncontru. Pirò, asisti na materia cchiù fina: chidda d’u perispìritu. Puru s’è materia suttili, resta suggetta a na "gravità" cchiù auta. Sutta u cumannu d’u Spìritu, stu veìculu si pò spustari â vilucità d’u pinzeru versu munni cchiù puri.

A Gravità d’a Ética: Nu sguardu tutali

Sta pulizia nun è sulu nu fattu fìsicu, ma u risurtatu d’u caminu spirituali. A Liggi d’Affinità funziuna ccà comu na Custituzzioni Univirsali: metti u Spìritu nto postu giustu. In sti dimenzioni, a forza nun si misura cu i chilugrammi, ma cu a qualità d’i pinzeri e d’i vibbrazzioni.

Prentice Mulford affimmò: "I pinzeri sunnu cosi". Comu i vibbrazzioni d’u Spìritu ponnu addinzari l’idìa, a pràtica d’i virtù alleggerisci u perispìritu e pulisci u Spìritu, facènnulu acchianari versu sferi unni a materia è accussì fina chi nun si pò pisari d’i sensi umani, ma è riali p’u Spìritu. A giustizzia è a virtù chi renni ognunu parfettu. Essiri giustu è a cunnizzioni pi acchianari sempri cchiù autu, culligànnusi cu i so pari nto scanciu d’aiutu e cuupirazzioni.

 

Cunclusioni

A materia è na scala infinita di denzità. Chiddu chi chiamamu "sòlidu" è sulu na sgrignata d’a rialtà. A vera cumprenzioni n’aiuta a capiri chi a nostra essenza — u Spìritu — campa in stati fluìdici chi scàppanu â valanza fìsica, ma rispùnninu cu prici-cisioni matemàtica â Liggi di Giustizzia Divina. Semu n’ultima istanza architetti d’a nostra denzità spirituali. È n’àutra forma di ponderabbilità, ma rignata d’a stissa Liggi di gravitazzioni univirsali.

 

Letturi Cunzigghiati:

1.       Allan Kardec: A Gènesi, Capìtulu XIV: I Fluidi.

2.       André Luiz: Evuluzzioni in dui munni.

3.       Gabriel Delanne: U Fenòminu Spirritista.

4.       Fritjof Capra: U Tao d’a Fìsica.

 

Dumanni pi pinzari prufunnu:

1.       Si u pisu dipenni d’u munnu unni semu, quali cosi d’a nostra vita d'ora cunzidiramu "pisanti" e quali sunnu pi sempri?

2.       Comu i me pinzeri d’ogni jornu càuncianu a leggirezza d’u me statu d’arma?

3.       Si u fluidu univirsali è u principiu di tuttu, quantu semu vicini a Diu in ogni àtumu d’u nostru corpu?

4.       Putemu cunzidirari a Liggi d’Affinità comu na forma di giustizzia gravitazziunali p’u Spìritu?

5.       Comu a pràtica d’u curaggiu èticu aiuta u Spìritu a livàrisi u pisu materiali?

6.       Si a scienza dici chi ci sunnu zoni senza gravità, pirchì facemu fatica a cridiri ê dimenzioni mpunpirabbili?

7.       Chi rilazzioni c'è ntra a biddizza fìsica, a pulizia d’u perispìritu e u caminu versu a parfizzioni virtuosa?

8.       Comu cancia u nostru sguardu vidennu a vita com'è veru, capennu l’essenza di Diu in ogni cosa viva, nzinu ê petri?

Avanti.