domingo, 1 de marzo de 2026

PERSISTIR CON CONFIANZA

 


PERSISTIR CON CONFIANZA

 

®Giuseppe Isgró C.

 

 

19.  ¿Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?

–“La ciencia le ha sido dada para que progresase en todas las cosas; pero él no puede sobrepasar los límites establecidos por Dios”-.

Cuanto más el ser humano logra penetrar dentro de estos misterios, tanto más debe ser grande su admiración por la potencia y la sabiduría del Creador. Empero, sea por orgullo, o por ausencia de fortaleza, su misma inteligencia le convierte en presa de la ilusión: él acumula sistemas, y en algún momento le será evidente cuantos errores ha cambiado por verdades y cuantas verdades ha repudiado como errores. Constituyen otras tantas desilusiones para su orgullo.

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

 

 

El ser humano ha ido penetrando en los secretos de la naturaleza, gradualmente, sin tomar en cuenta de que nosotros desconocemos la clase de conocimiento que puedan poseer los seres en los demás reinos: animal, vegetal y mineral, que, aún, el ser humano desconozca, por la razón que fuere.

Pero, evidentemente, en cada etapa evolutiva, existe un límite que, gradualmente, habrá que ir trascendiendo. Por ejemplo, el método científico utiliza la lógica inductiva y deductiva en su búsqueda del conocimiento. Pero, la percepción por los cinco sentidos físicos y la capacidad de razonamiento a nivel de conciencia objetiva, tienen sus respectivos límites los cuales son trascendidos por la intuición y la inspiración.

Es decir, que la mente humana es capaz de obtener informaciones utilizando facultades espirituales, cuyos límites los constituyen el estado de desarrollo de las mismas, y la pureza de conciencia, que se traduce en la intención de la persona, en determinado grado evolutivo.

El ser humano, como lo ha demostrado a lo largo de la historia, ha ido superando todas las barreras que ha encontrado en su búsqueda del conocimiento, y así lo seguirá haciendo en forma gradual, sin límites de ninguna naturaleza, en el eterno presente.

No se deben, ni pueden aceptarse, por lo tanto, límites algunos, en el desarrollo de la propia misión existencial, por cuanto nadie conoce los alcances ilimitados de su capacidad perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora.

Por cada límite que encuentre en su camino, el ser se preguntará:

¿Qué hay más allá?

¿Cómo puedo llegar allí?

Siempre encontrará la manera de hacerlo.

Pero, primeramente, en cada caso, debe llegar a ese límite “temporal”, en su eterno camino, no pararse allí y, luego, seguir siempre adelante.

Al llegar al límite aparente de su aptitud perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora, jamás se debe abandonar a mitad de camino; es preciso persistir con confianza y tenazmente, hasta trascender esa barrera temporal. En el momento en que la persona, y cada ser de los cuatro reinos naturales, se niegue a abandonar cuando las cosas se ponen menos fáciles, o pareciera que no existe ninguna salida, es el momento en que se activan los poderes creadores de la mente, y comienzan a surgir las coincidencias que aportan el nuevo conocimiento, o la solución anhelada, o el logro apetecido en cualquier cosa que se realice. 

Nada es imposible. Todo se puede, si se persiste tenaz y sosegadamente, en una curva de resultados suficiente, dejando que las cosas fluyan naturalmente, sin inhibir su manifestación en tiempo oportuno.

Es el tiempo perfecto de cada cosa, aplicado por el trabajo, la dedicación, el estudio, el amor, la verdad por delante, la prudencia, la justicia,  la fortaleza, la templanza y la confianza imperturbable en el poder potencialmente infinita que se anida en el interior de cada ser, conjuntamente con la sabiduría innata de los atributos divinos, que les son inherentes.

Hay una técnica de pensar sin pensar, enfocada en el objetivo, sin esfuerzo volitivo alguno, para que actúe la mente interior, subjetiva, por intuición. El espíritu tiene la facultad de proyectarse y trasladarse al lugar donde se encuentra la respuesta a todo requerimiento de conocimiento. Precisa un tiempo de maduración, pero, oportunamente aflora en la mente la idea que aporta el conocimiento anhelado. Si la persona está preparada para percibirla y comprenderla, lo demás viene dado por añadidura: el saber y la realización. 

Esto se sustenta en que, donde se centra la atención se activa la conciencia perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora. 

Muchas veces, el resultado es obtenido por inspiración: la comunicación de un pensamiento de un ente espiritual, encarnado o desencarnado, en el pensamiento del receptor, que le aporta la idea, o el conocimiento anhelado. 

El Libro de los Espíritus, (19) dice: –“La ciencia le ha sido dada –al ser humano- para que progresase en todas las cosas”. (…).

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