ESPÍRITU, ALMA Y MATERIA
©Giuseppe Isgró C.
27., ¿De tal modo, habría dos elementos generales en
el universo: la materia y el Espíritu?
-“Sí, y, por encima de ellos, Dios, Creador de cada
cosa. Es aquí el principio de todo cuanto existe, la triade del universo.
Empero, al elemento materia es preciso agregar el fluido universal, que
constituye la parte intermedia entre el Espíritu y la materia propiamente
dicha, la cual es muy densa para que el Espíritu pueda actuar directamente
sobre ella. Este fluido, aunque, en cierto modo, haya que considerarlo como
parte del elemento material, se diferencia por algunas propiedades especiales.
Si este fluido fuese materia, no habría razón para no suponer como tal también
al Espíritu. Se encuentra entre el Espíritu y la materia; es fluido, como la
materia es materia, y, por las innumerables combinaciones con ésta, bajo la
acción del Espíritu puede producir una infinita variedad de cosas, de las
cuales vosotros solamente conocéis una pequeñísima parte. Este fluido universal
o cósmico, o primitivo, o elemental, como el agente de quien se sirve el
Espíritu, es el principio sin el cual la materia quedaría en estado de perpetua
disolución, y no conquistaría jamás los caracteres que le dan la gravedad”-.
¿Este fluido sería, quizá, aquel que nosotros
definimos con el nombre de electricidad?
-“Hemos dicho ya que puede producir innumerables
combinaciones. Los agentes físicos que vosotros denomináis fluido eléctrico y
fluido magnético, son simples modificaciones del fluido cósmico, el cual,
propiamente hablando, no es sino materia más noble, más sutil que la
propiamente denominada así”-.
El Libro de
los Espíritus
Allan
Kardec
Introducción:
Esta respuesta aporta una solución al dualismo mente-cuerpo o
espíritu-materia, definiendo el sistema triádico: Dios, Espíritu y Materia. La
presencia de un Creador, como causa primera, aporta un origen.
Sin un Creador o causa
primera, el dualismo carecería de origen, y sin un intermediario, la
comunicación entre extremos opuestos -espíritu puro y materia densa- sería
mecánicamente imposible.
El Fluido Universal como materia
más noble y sutil, anticipa conceptos que la física moderna enfocaría más
tarde con el estudio de los campos de energía y las partículas subatómicas.
La Función Organizadora
del Espíritu: La materia por sí sola tiende a la disolución. El fluido
universal actúa como vehículo de la información y la cohesión, donde la voluntad
del Espíritu se expresa en correspondencia con las leyes cósmicas, evidenciando
la vida inteligente, en los cuatro reinos naturales.
Cada ser, en los cuatro reinos
naturales, está constituido por: Espíritu, -Ente inteligente-, Alma -elemento
de enlace-, y Materia, -condensación de energía-.
El Espíritu, como emanación de la
Divinidad, sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad, en
cada expresión de vida, en los cuatro reinos naturales conocidos, y en los que,
eventualmente, aún queden por descubrirse.
Podríamos imaginar tres
dimensiones claramente definidas, o determinadas:
La primera, la de la Divinidad, separada por una tenue barrera, que no es otra cosa que una diferenciación vibratoria. Es decir, un nivel absoluto. Esa barrera podría imaginarse como una pared divisoria entre una dimensión y la que le sigue.
La segunda: El Alma Universal. En
la que emana la Divinidad a la conciencia individual tantas veces como sea
necesario en la eterna expansión de la Creación universal. Es el elemento de
enlace entre la Divinidad y el ser emanado a la conciencia individual, en los
cuatro reinos naturales. Además, es el hábitat, o la dimensión
espiritual en que se desenvuelve el Espíritu, mientras se encuentre en estado
de Espíritu. Es lo que se denomina fluido universal en la respuesta dada
a la pregunta que comentamos. Es un departamento intermedio entre la dimensión
de la Divinidad y la de la materia, que se analizará en el epígrafe siguiente.
Hay una puerta de entrada de una dimensión a otra y es la del alma.
En la dimensión del Alma
Universal existen una inmensa variante de Espíritus emanados a la conciencia
individual, tantos como Espíritus existen en los cuatros reinos naturales, y
con gradaciones de estados de conciencia que varían del cero grado al infinito,
aunque jamás se agotará el infinito ascensional de la espiral evolutiva.
En el Alma Universal, cada
Espíritu emanado a la conciencia individual, adquiere su propia alma
individualizada. Es como decir, “su hogar personal” en el entorno cósmico,
ubicado en el “lugar” en que adquirió conciencia individualizada.
Constantemente se reubicará de acuerdo con sus estados, y grados, de
conciencia, según su suma existencial, o densidad espiritual, regido por la ley
de afinidad y las leyes que les son interrelacionadas: Amor, afinidad,
justicia, igualdad y compensación, entre otras. Es como decir: -“Donde amas,
allí está tu Espíritu y hábitat”. El grado de amor es el que ubica, o
reubica, el hogar personal, en el eterno viaje de retorno a la fuente
universal. El amor es una fuerza vibratoria
que modifica la plasticidad del fluido universal, creando la realidad
circundante del espíritu.
La tercera: La materia. Es
condensación de la energía de acuerdo al grado vibratorio de los Espíritus
elementales de la naturaleza. Esta dimensión es la que sirve de manifestación
física a los demás reinos de la naturaleza: el humano, el animal y el vegetal.
Cada reino utiliza su propia e
inherente combinación de la materia, de acuerdo al fin que le corresponde en el
contexto de todas las cosas y a la naturaleza misma del Espíritu, en cada uno
de estos reinos naturales.
Por cada tipo de materia fundamental,
específica, existe un Espíritu elemental, o la cooperación de un
conjunto de ellos, simultáneamente, de acuerdo con las leyes de la física, de
la química, y de la ley cósmica, en general.
27: El Libro de los Espíritus,
dice: -“Al elemento materia es preciso agregar el fluido universal, que
constituye la parte intermedia entre el Espíritu y la materia propiamente
dicha, la cual es muy densa para que el Espíritu pueda actuar directamente
sobre ella. Este fluido, aunque, en cierto modo, haya que considerarlo como
parte del elemento material, se diferencia por algunas propiedades especiales.
Si este fluido fuese materia, no habría razón para no suponer como tal también
al Espíritu. Se encuentra entre el Espíritu y la materia; es fluido, como la
materia es materia, y, por las innumerables combinaciones con ésta, bajo la
acción del Espíritu puede producir una infinita variedad de cosas, de las
cuales vosotros solamente conocéis una pequeñísima parte. Este fluido universal
o cósmico, o primitivo, o elemental, como el agente de quien se sirve el
Espíritu, es el principio sin el cual la materia quedaría en estado de perpetua
disolución, y no conquistaría jamás los caracteres que le dan la gravedad”. –“Los
agentes físicos que vosotros denomináis fluido eléctrico y fluido magnético,
son simples modificaciones del fluido cósmico, el cual, propiamente hablando,
no es sino materia más noble, más sutil que la propiamente denominada así”-.
(…).
Resumen:
La estructura de las tres dimensiones: Divinidad,
Alma Universal y Materia, facilita la comprensión.
El Concepto de Densidad
Espiritual: Vincula la
ubicación del espíritu con su "suma existencial", en un perfecto
orden de expresión universal. Le da un carácter ético y dinámico a la
existencia, alejándose de una visión estática. Cada quien se encuentra ubicado
de acuerdo a su propia densidad espiritual, en una escala progresiva del cero
al infinito.
En la exégesis se identifica el Fluido
con el Alma Universal, que actúa como el campo vibratorio que permite la
individuación, en la cual emanan los seres a la conciencia individual, en los
cuatro reinos naturales. En la dimensión humana, se aplica el término alma no
como sinónimo de Espíritu, sino de elemento de enlace, lo cual es coherente con
la función del periespíritu, neologismo acuñado por Kardec.
Con la nomenclatura de Espíritu,
Alma y Cuerpo, se actualiza la distinción entre el Espíritu -chispa-,
el Periespíritu -envoltura fluídica o medio de enlace- y el Cuerpo
-materia- como una variante, donde alma equivale a periespíritu, en el pensamiento universal.
Adelante.

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