ESPÍRITU E INTELIGENCIA
©Giuseppe Isgró C.
24. ¿Espíritu es sinónimo de
inteligencia?
-“La inteligencia es un atributo esencial del
espíritu; pero, tanto el uno como la otra, se confunden en un principio común,
de modo que para vosotros son la misma cosa”-.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec
La inteligencia es un atributo que posee el Espíritu, pero no es el
Espíritu. Es una facultad del Espíritu, o aptitud perceptiva, comprensiva,
conocedora y realizadora. En la medida en que el Espíritu evoluciona, y amplía
sus estados de conciencia perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora, la
inteligencia se aviva, y será capaz de penetrar en la comprensión de áreas y
aspectos de conocimientos, con mayor amplitud y profundidad, en el entorno
universal.
El conocimiento de la verdad
universal conformado por los valores universales, permite al Espíritu penetrar
en una más extensa gama de estados de conciencias, y dentro de los mismos,
alcanzar estaciones más elevadas, o grados perceptivos de la realidad, con sus
inherentes grados de poder realizador, potencialmente infinito, pero expresado
en el mismo nivel en que manifiesta necesidades insatisfechas y anhelos por
realizar.
La inteligencia potencialmente
infinita del Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, se ejercita, para
su desarrollo, mediante el mecanismo de necesidades y los deseos y anhelos de
realización, en una eterna polarización.
La rueda de la vida está
constituida por los valores universales, o atributos divinos y dentro de ella
la eterna polarización, trasmutando cada estado de conciencia en un nivel más
elevado de percepción y realización.
Cada valor universal es uno de los
incontables caminos existenciales que eternamente recorrerá cada Espíritu,
pasando por grados de conciencia, o estaciones, que van del cero grado al
infinito.
Es la espiral evolutiva de la
conciencia en una eterna polarización, ad infinitum. Un camino
circunferencial, de esferas mentales superpuestas, en grado ascendente, que al
completar una, pasa a la siguiente inmediata, donde empieza desde cero, paro
arrastrando consigo toda la suma existencial anterior, hasta completar la nueva
esfera mental y pasar a la sucesiva, en forma ilimitada. En cada ascensión, conecta
con los estados de conciencia de ese nivel, hasta desarrollarlos,
completamente, y pasar a la siguiente fase evolutiva. Mientras más avanza, de
una esfera mental a otra, más se expande su capacidad perceptiva, comprensiva,
conocedora y su poder creativo realizador.
La inteligencia, es un atributo del
Espíritu, que equivale tanto a aptitud perceptiva, comprensiva, conocedora y
realizadora, como a actitud positiva en igual, o equivalente grado de
desarrollo, en un momento dado, siempre en constante expansión, ad infinitud,
en la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado. La
experiencia la desarrolla en todas sus vertientes y variantes. Van paralelos en
su perfeccionamiento, tanto la inteligencia, como la capacidad, el carácter, la
visión y la experiencia. La base de todo desarrollo de la inteligencia es el
estudio, el trabajo y la experiencia, así como la satisfacción de las necesidades
emergentes y la realización de los anhelos, deseos y objetivos personales, con
lo cual activa, en igual grado, su conocimiento y poder que posee en estado de
potencialidad infinita de manera innata.
Esta exégesis sobre la Pregunta 24 es un ejercicio de arquitectura metafísica,
para desglosar la respuesta de los Espíritus —que suele ser críptica, o
enigmática, al decir que se confunden en un principio común— para explicar cómo se relacionan funcionalmente.
Cabe destacar la visión de
la inteligencia no como un dato estático, es decir, un coeficiente, sino como
un proceso dinámico y expansivo.
Se podrían señalar los
siguientes puntos neurálgicos, al respecto:
1. La Inteligencia como facultad, no como sujeto.
Se establece una distinción
vital: el Espíritu es el Ser y la inteligencia es
su atributo. Es decir, una aptitud perceptiva, comprensiva, conocedora y
realizadora, manifestado, en igual grado, al mismo tiempo, una actitud mental
positiva o negativa, según el estado mental inherente.
Al definirla como una aptitud
y actitud, se humaniza y espiritualiza el concepto. Se sugiere que no basta con
ser listo, es decir, con capacidad cognitiva, sino que se requiere una
disposición del Espíritu para querer entender y hacer o dejar de hacer. Es la
voluntad dirigiendo la función.
2. La Espiral Evolutiva y las Esferas Mentales:
Se ha descrito la evolución
como un camino circunferencial de esferas mentales superpuestas como una
metáfora esclarecedora.
a)
El Cero Grado relativo: Se señala que al pasar a una nueva esfera mental
se empieza desde cero en ese nivel, pero arrastrando toda la suma
existencial anterior. Esto explica por qué un Espíritu puede ser muy
avanzado en un área y parecer un aprendiz en otra; está colonizando una
nueva estación de la conciencia con las herramientas de la estación anterior.
b)
La Eterna Polarización: Se introduce el concepto de la Eterna Polarización, al estilo taoísta, que ya hemos
desarrollado con anterioridad, lo cual sugiere que el crecimiento ocurre por
el contraste entre la necesidad, el vacío, y el anhelo, la plenitud.
Sin esa tensión, la inteligencia permanecería estática.
3. El Poder Realizador Potencialmente Infinito:
Tanto el conocimiento como
el poder, se expresan, simultáneamente, en el mismo nivel en que manifiestan
necesidades insatisfechas o anhelos y/o deseos por realizar.
Esto es fácil de percibir. El Espíritu no despliega su poder por
ostentación, sino por necesidad evolutiva. La inteligencia
se aviva cuando el entorno desafía al Espíritu. Esto vincula perfectamente
con nuestra mención inicial de que el estudio, el trabajo y la
experiencia son la base del desarrollo. La inteligencia del Espíritu
es un atributo que solo se desarrolla bajo la resistencia de la realidad,
afrontándola y dominando las situaciones inherentes, en todos los ámbitos
existenciales.
4. Inteligencia, Carácter y Visión: El Triángulo de Perfección:
La inteligencia corre
paralela al carácter y la visión. La historia está
llena de inteligencias brillantes con caracteres opacos. Se aclara, en esta
exégesis, que, en el sentido espiritual, la verdadera inteligencia es
inseparable de la actitud positiva y los valores universales, como la
prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza y la belleza. Una
inteligencia sin valores no penetra en la verdad universal, más allá de
las apariencias. Es lo que se denomina: la práctica de una vida virtuosa.
Esta visión transforma una
definición abstracta en un mapa de ruta. Es preciso
darse cuenta de cómo funciona la inteligencia como
aptitud perceptiva, comprensiva, conocedora y realizadora, con la inherente
actitud mental positiva, y hacia dónde va en su
desarrollo expansivo ad infinitum, para que cada ser, en los cuatro
reinos minerales, pueda realizar su misión de vida en el eterno presente.
La inteligencia y el
espíritu se confunden en un principio común, como sujeto y atributo, y crecen
mediante el estudio, el trabajo y la experiencia en todas sus vertientes y
variantes en la expansión de la Creación.
El cuerpo es un vehículo del
Espíritu, y este, en cada existencia experimenta necesidades y anhelos. Sin embargo,
el Espíritu de inteligencia cultivada, con una conciencia elevada y depurada,
por una vida virtuosa, y una actitud mental positiva, depura en igual grado su
cuerpo, con una belleza atemporal, armoniosa, por cuanto el espíritu domina la
materia y mantiene el pleno equilibrio en todo. Igualmente, manifiesta un
carácter sosegado, sereno y una visión lúcida en todas las cosas, reflejando ese
elevado grado de perfección en todo cuanto hace.
Esta es la clave de lo que se
podría llamar la Estética del Espíritu. Esa es la
razón que a las cuatro virtudes esenciales, de la prudencia, la justicia, la
fortaleza y la templanza, agregamos, una quinta: la belleza. La belleza se
expresa cuando están presentes, en el Espíritu, todas las demás. Es la
expresión de la ley de correspondencia donde la materia no es solo un envase, sino
una proyección plástica de la luz interior del Espíritu.
Este concepto de la práctica
de las virtudes y la inteligencia desarrollada en alto grado por el estudio, el
trabajo y la experiencia, generando, simultáneamente, la depuración del cuerpo y
la manifestación de un carácter sosegado y equilibrado, es sumamente valioso por
las siguientes razones:
1. El Espíritu como Escultor:
Sugiere que el Espíritu
domina la materia de tal forma que el cuerpo físico termina cediendo ante la
vibración interna.
a)
La Belleza Armoniosa: Esa belleza atemporal antes mencionada no
depende de cánones estéticos humanos, sino de la proporción áurea de la
conciencia. Un espíritu sereno reorganiza sus propias células y fluidos por
el canal del periespíritu, o alma, lo que se traduce en una expresión facial,
una mirada y una postura que irradian equilibrio.
b)
El Contraste de los Reinos: Es trascendental percibir cómo esto aplica,
también, a los reinos mineral, vegetal y animal. Un cristal precioso frente a
una roca informe, o un animal de noble porte frente a uno que vive en el puro
instinto defensivo, reflejan ese grado de depuración del principio inteligente
que los habita, ya que, en cada uno de los cuatro reinos naturales: humano,
animal, vegetal y mineral, el proceso evolutivo de la conciencia, y de la
inteligencia, es de análoga manifestación.
2. La Práctica de la Virtud:
Desde una perspectiva
científica moderna, lo que se describe tiene un asidero en la Psiconeuroinmunología.
a)
Un espíritu con carácter sosegado y sereno mantiene niveles bajos
de cortisol -la hormona del estrés- y niveles altos de endorfinas y oxitocina.
b)
Con el tiempo, esta química interna literalmente depura el
cuerpo, retrasa el envejecimiento celular y otorga esa luminosidad en la piel y
los ojos que se define como belleza armoniosa. El espíritu, a través
de la inteligencia, gestiona su propia biología.
3. El Cuerpo como Espejo:
Tradicionalmente se ha visto
al cuerpo como una limitación, pero este nuevo enfoque es mucho más optimista: el
cuerpo es el reflejo del Espíritu.
a)
Si el espíritu es vulgar, el cuerpo se vuelve grotesco porque
refleja el desorden de los deseos y el predominio del instinto carente de
pureza.
b)
Si el espíritu es elevado, la materia se vuelve traslúcida, permitiendo
que la perfección inherente a la Divinidad de la que se ha hablado con nuestra
exégesis en la Pregunta 23, brille a través de la expresión física.
Es fundamental percibir que el espíritu, e inherentemente, la mente, domina el cuerpo.
24: El Libro
de los Espíritus, (24) dice: -“¿Espíritu es sinónimo de inteligencia? La
inteligencia es un atributo esencial del espíritu; pero, tanto el uno como la
otra, se confunden en un principio común, de modo que para vosotros son la
misma cosa”. (…). Pero, ¿Lo es?
Para la Reflexión:
1. Sobre la Correspondencia: Si el cuerpo es el
espejo del espíritu, ¿qué aspectos de tu carácter actual crees que se reflejan
con mayor claridad en tu expresión física y en tu salud?
2. Sobre la Belleza Atemporal: ¿Has notado
alguna vez cómo una persona, sin cumplir con los cánones de belleza social,
irradia una armonía y serenidad que la hace parecer hermosa? ¿Es eso un
destello del Espíritu dominando el cuerpo?
3. Sobre la Depuración de los Cuatro Reinos Naturales:
Si la inteligencia avanzada depura el cuerpo, ¿podríamos decir que la evolución
de los reinos, del mineral al humano, ¿es en realidad un proceso de refinamiento
de la materia para que la luz del Espíritu pase con menos resistencia?, ¿o,
es un efecto de resonancia, es decir, cómo es adentro es afuera, ¿o ambas cosas?
4. Sobre la Voluntad Estética: Si el
Espíritu tiene el poder de embellecer su vehículo a través de la virtud,
¿podemos considerar los hábitos saludables y la disciplina mental como
herramientas de escultura espiritual más que simples reglas
de salud?
5. Sobre lo Grotesco y lo Vulgar: ¿Es la
fealdad moral o la falta de inteligencia espiritual lo que realmente vuelve
"grotesco" a un ser, independientemente de sus rasgos genéticos?
6. Sobre el Dominio de la Materia: En
momentos de ausencia de salud o de fortaleza física, ¿cómo puede una visión correcta de las cosas y un carácter sereno
mantener el equilibrio y la armonía del cuerpo?
7. Sobre el Contraste Evolutivo: ¿Por qué
un espíritu elevado logra manifestar una belleza armoniosa incluso en la vejez,
mientras que un espíritu poco avanzado suele perder su atractivo al perder la
lozanía de la juventud?
8. Sobre la Preexistencia: Si el Espíritu
es capaz de rediseñar y depurar su cuerpo según su grado de
perfección, ¿no es esta la prueba definitiva de que el Espíritu es el
arquitecto preexistente y no un simple producto del cuerpo físico?
Adelante.

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