MATERIA
©Giuseppe
Isgró C.
22. La materia se define, en general, como lo que
tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros
sentidos; lo que es impenetrable. ¿Son exactas estas definiciones?
-“Según vuestra manera de ver, sí, por cuanto vosotros
habláis de lo que conocéis; empero, la materia existe, también, en otros
estados que vosotros desconocéis todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan
etérea y sutil que deja de hacer el más mínimo efecto sobre vuestros sentidos;
empero, ella siempre es materia aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
¿Cuál definición nos daríais vosotros de la materia?
-“La materia es la unión que vincula el espíritu, y al
mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre el cual ejercita su
acción”-.
Esto admitido,
puede decirse que la materia es el agente, o el vehículo, con la ayuda del cual
y sobre el cual actúa el espíritu.
El
Libro de los Espíritus
Allan
Kardec
El mundo de la materia no es más
que la dimensión física de la expresión de la vida.
Esta manifestación física de la
vida, siendo real desde el punto de vista de lo tangible, de lo físico, de lo
compacto, no deja de ser más que una apariencia, una ilusión.
Esto es debido a que la materia
no es más que la condensación de la energía bajo ciertas formas y características.
Formas y características que se
plasman de acuerdo con las imágenes expresadas por el respectivo Espíritu
elemental de la naturaleza y por la “personalidad” inherente del elemento en
sí, del cual se trate, que le imprime determinadas cualidades físico-químicas,
con una función específica en el contexto universal.
Al igual que una planta, del
entorno que conforma su hábitat, en la tierra, extrae las sustancias que le
permitirán desarrollar la vida física que le es inherente. Así como crecer y
desarrollarse, mientras culmine su ciclo biológico, lo cual ocurre también en
la dimensión energética.
El Espíritu elemental vibra a una
determinada frecuencia y condensa la materia equivalente al elemento en
cuestión, del que se trate.
Siendo la misma energía universal
del que extrae la esencia inherente al tipo de Espíritu elemental del que se
trate, empero, las cualidades y características son diferentes, entre sí,
según sea un elemento u otro.
¿Cómo es posible que, siendo la
misma energía la fuente de la cual extrae cada Espíritu elemental la esencia
con la que manifiesta la materia inherente, tengan las diversas expresiones de
la materia, características y cualidades tan diversas entre sí?
¿Será que en esa aparente
uniformidad de la energía cósmica existen, también, una extensa gama de
variantes equivalentes a la totalidad de los elementos conocidos y por conocer,
en cada planeta en particular?
La tierra, a nuestra vista
aparece uniforme, como si fuese una sola substancia, pero contiene una extensa
gama de elementos. ¿Ocurrirá que, en la dimensión energética existen, también,
variantes en los tipos de energía, que los Espíritus elementales utilizan de
acuerdo con su “personalidad”, para condensar la energía de acuerdo al tipo de
elemento?
Evidentemente, existe una
dimensión espiritual en la que se desenvuelven los Espíritus elementales de la
naturaleza, al igual que los de los otros tres reinos naturales. Esta dimensión
no es sino la expresión de la Divinidad en tantos seres emanados a la
conciencia individual, sin separarse la Divinidad de sí misma, y sin dejar de
ser Ella misma.
¿Qué tipo de interrelación existe
entre los Espíritus de los cuatro reinos naturales, en la dimensión espiritual?
¿Existen infinitas capas
superpuestas de esferas mentales-espirituales, según la gradación de sus
estados de conciencia?
Existen evidencias que parecieran
indicarlo. Las esferas mentales, en forma de espiral, cada ser, en los cuatro
reinos naturales, se encuentra ubicado en una posición que va de 1 a 360 grado,
en una secuencia de esferas que van del grado 1 al infinito.
Por supuesto, en la extensa gama
del infinito, deben existir, aún, esferas vacías, en espera que algún día,
dentro de la eternidad, grupos de Espíritus con ese grado de conciencia, o
evolución, las ocupen como hábitat.
La suma existencial, basada en la
experiencia y en los méritos adquiridos, con la inherente depuración
espiritual, rige bajo la égida de la Ley de afinidad, en cooperación con la ley
de justicia, compensación e igualdad, como ordenadora del universo, en armonía
con todos y con el Todo. Es decir, cada quien, ocupa, automáticamente, su lugar
y orden, en el concierto universal de todas las cosas.
En todas esas esferas, existe la
dimensión del Alma Universal, que es una especial forma de materia etérica,
fluídica, más sutil, quintaesenciada,
que sirve de vehículo espiritual a todos los Espíritus que conforman la
dimensión espiritual. Es una forma menos densa de materia, pero, es una
variante de la materia, que a su vez aporta sustancia imbuida de plasticidad,
moldeable según quien la utilice y el objeto pertinente. Es una esfera donde el
dirigente es la mente, es decir: el Espíritu. Lo pensado con intención, se
manifiesta a nivel de pensamientos, sentimientos, palabras o
imágenes-ideogramas y actos, y el resultado de los mismos.
Esa materia quintaesenciada, en
infinitos grados de densidad, en la espiral cósmica, que conforma el Alma
Universal, le sirve al Espíritu de vehículo en la dimensión espiritual, y le
sirve, al mismo tiempo, de enlace entre el Espíritu y el cuerpo; éste, a su
vez, funge de vehículo en la dimensión física de la vida.
Esa alma individualizada, en cada
Espíritu de los cuatro reinos naturales, que no dejan de ser emanaciones
individuales, en el Alma Universal, de la misma y única Divinidad, causa
suprema de todo lo existente, contiene en sí todas las esencias del universo,
en todas sus vertientes y variantes, pero, con una programación específica,
según el Espíritu de que se trate y sus inherentes estados de conciencia y
respectivas estaciones en la escala evolutiva.
Es decir, Espíritu de los
respectivos cuatro reinos naturales, respectivamente, salvo que existan otros
reinos naturales que aún no se conozcan en el planeta tierra.
En todo caso, desde la forma
física más densa de la materia, a la más sutil y etérica, existe una inmensa
variante que podríamos, probablemente, ubicar entre el grado cero y el infinito
de densidad, o estado de depuración, como ya fue esbozado con anterioridad. Es
decir, mientras más elevados sean los estados de conciencias en ese mismo grado
se sensibiliza la materia adquiriendo expresiones más depuradas y bellas.
Esta es la razón de que en el
ámbito Espírita se habla que el alma o periespíritu es materia quintaesenciada,
menos densa que la física, pero materia en fin.
Si existen formas físicas
diversas en la materia, es porque, simultáneamente, existe una análoga
diversidad de Espíritus elementales capaces de condensar esas variantes en la
materia. Tantos Espíritus elementales como elementos existan, conocidos o por conocer.
De igual manera, ¿existen
arquitectos cósmicos que diseñan, según el reino natural, las formas
equivalentes a la especie vegetal, o elemento mineral, de acuerdo a las
características respectivas de cada especie o elemento?
Esas características
especiales de cada especie animal, vegetal o mineral, ¿han sido impresas ya
por la Divinidad en el momento en que emanan, respectivamente, a la
conciencia individual?
O, ¿cada Espíritu de los cuatro
reinos naturales los va desarrollando, haciendo uso de su respectivo libre
albedrío? En la bellota, en esencia se encuentra, ya, encerrado el árbol de la
encina con toda su programación como especie Quercus ilex, de la familia de las
fagáceas. Empero, el operador es el Espíritu de la encina, que contiene, a su
vez, la programación espiritual, o misión, asignada por la naturaleza de las
cosas, o, por el Gran Arquitecto del Universo.
¿Tienen libre albedrío todos los
Espíritus de los cuatro reinos naturales?
Por supuesto que sí. No hay duda
ninguna de ello. Están dotados de los mismos atributos de la Divinidad,
incluyendo la conciencia y el libre albedrío.
La única diferencia podría surgir
en que el Espíritu humano utiliza la materia de los otros tres reinos
naturales, al igual que el Espíritu de los animales.
El Espíritu vegetal utiliza la
materia a partir del reino mineral, y el reino mineral, utiliza la materia a
partir de la energía. Cada reino sirve de enlace y soporte del otro. Existe un
reciclaje integral de los restos de materia en los cuatro reinos naturales.
Es decir: Los Espíritus
elementales de la naturaleza, utilizan la energía y manifiestan el reino
mineral según la tasa vibratoria respectiva de cada elemento. Los Espíritus del
reino vegetal utilizan la energía a partir del reino mineral. Los Espíritus de
los reinos animal y humano, lo hacen a partir de la energía sintetizada por el
reino mineral y vegetal, y, en parte, a partir del mismo reino animal y humano.
Es un proceso de cooperación
recíproca e integral.
Toda esta extensa gama de
variantes en la condensación de la energía, en materia, empieza en la mente de
cada Espíritu. Cuando se dice que “los pensamientos son cosas”, es que las
ideas, o ideogramas que contienen o expresan, son capaces de manifestar su
equivalente a nivel espiritual, anímico o físico. A nivel espiritual como
sentimientos, a nivel anímico, como emociones, y a nivel físico, como
sensaciones. Según su índole manifiestan el equivalente físico, por las leyes
de causa y efecto, y por la de la polaridad y la de atracción, entre otras. La
ley de afinidad es la ordenadora por la suma existencial inherente.
El respectivo orden que conforman
en el contexto universal tiene que ver con la densidad, o estado de depuración,
suma existencial, o peso específico de cada ser en los cuatro reinos naturales.
El libro de los Espíritus, (22) dice: -“…la materia existe, también, en otros estados que vosotros desconocéis
todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que deja de hacer el
más mínimo efecto sobre vuestros sentidos; empero, ella siempre es materia
aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
-“La materia es la unión que
vincula el espíritu, y al mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre
el cual ejercita su acción”-. (…).
Realizar estos objetivos de
investigación:
1) Estudio de la
materia desde la perspectiva de la Física.
2) Otro, desde la
perspectiva de la Química.
3) Análisis de la
materia desde la perspectiva de la Biología.
4) Análisis de la
materia desde las perspectivas de diversas corrientes de pensamiento, que
permita completar el cuadro mental de la realidad de la dimensión física de la
vida.
5) Estudio
actualizado sobre el éter.
Temas para reflexionar:
1. La Frontera entre Energía y Materia: Si la
ciencia moderna define la masa como "energía confinada", es decir, interacción
con el Campo de Higgs, ¿se podría considerar que la voluntad del Espíritu elemental es la fuerza
que mantiene ese confinamiento vibratorio para que el elemento químico no se
desintegre?
2. Los Campos Morfogenéticos y el Diseño: Al
investigar la teoría de los "campos morfogenéticos", propuesta por el
biólogo Rupert Sheldrake, ¿qué similitudes existen entre estos campos
invisibles que dan forma a los seres vivos y la función de los
"Arquitectos Cósmicos" que se mencionan en esta exégesis?
3. La Inteligencia en el Reino Mineral:
Considerando que los Espíritus elementales dirigen la cristalización y las
propiedades del reino mineral, ¿cómo explica esto los descubrimientos sobre
la memoria del agua o la estructura geométrica de los cristales bajo
influencias externas, por ejemplo: sonido, pensamiento e intención?
4. Entropía vs. Evolución Espiritual: La Segunda
Ley de la Termodinámica afirma que la materia física tiende al desorden, -entropía-. ¿Es el Espíritu la única fuerza en el
universo capaz de generar sintropía, es decir, orden y complejidad, para
contrarrestar la extinción térmica del sistema físico?
5. La Quintaesencia y la Materia Oscura: En la
cosmología actual, la Materia Oscura y la Energía Oscura constituyen el
95% del universo, pero son invisibles a los sentidos. ¿Podría ser esta la
evidencia científica de esa materia etérea y sutil que mencionan los
Espíritus en la pregunta 22 y que conforma el Alma Universal?
6. El Libre Albedrío en la Escala Infinitesimal:
Si el libre albedrío es un atributo divino presente en los cuatro reinos, ¿cómo
se manifiesta este en el reino mineral? ¿Es la "incertidumbre
cuántica", decir: la imposibilidad de predecir el camino de una
partícula, la expresión física del libre albedrío a nivel elemental?
7. Simbiosis de Reinos: ¿De qué manera el ser
humano puede colaborar conscientemente con los Espíritus elementales de la
naturaleza para revertir el daño ecológico del planeta, entendiendo que cada
reino sirve de enlace y soporte del otro?
8. El Hilo de Plata, -periespíritu, en la
terminología kardeciana, o alma, en el pensamiento universal-, como
Superconductor Fluídico: Si el hilo de plata es el vínculo elástico entre el
Espíritu y el cuerpo físico, ¿podríamos compararlo con un filamento de
energía cuántica entrelazada que transmite información de forma instantánea
entre la dimensión anímica y la biológica? Es de sumo interés investigar cómo
la tasa vibratoria de este hilo de plata, periespíritu o alma, podría verse
afectada por las emociones y cómo su ruptura definitiva activa la Segunda Ley
de la Termodinámica: la entropía, o descomposición en el cuerpo físico al cesar
el suministro de energía organizadora, aportada por el Espíritu.
Adelante.
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