Capítulo
I
El
Libro de los Espíritus
Allan
Kardec
Dios
Versión
castellana y exégesis:
©Giuseppe
Isgró C.
Dios y el Infinito. Pruebas de la Existencia de
Dios. Atributos de la Divinidad. Panteísmo.
DIOS
Y EL INFINITO
1.
¿Quién es Dios?
“Dios es la suprema inteligencia, la causa primera
de todas las cosas”.
EXÉGESIS:
En la primera edición de El Libro
de los Espíritus la pregunta se formula tal como se ha traducido desde la
edición italiana, es decir: ¿Quién es Dios?, en vez de: ¿Qué es Dios?, como se
modificó en la segunda edición francesa y en todas las versiones a partir de
entonces. ¿Cuál de las dos formas es más acertada?
Se estima que ambos enfoques en las preguntas son
correctos; empero, la respuesta: “Dios es la suprema inteligencia, la causa
primera de todas las cosas”, correspondería mejor a lo que es Dios. Ahora bien:
“La suprema inteligencia” es un atributo que alguien posee; ¿quién es ese
alguien? Ese alguien es Dios. Entonces la respuesta a la pregunta: ¿Quién es
Dios?, debería ser: Dios es el Ser Universal que posee la suprema inteligencia,
y constituye, al mismo tiempo, la causa primera de todas las cosas.
Como suprema inteligencia ha contemplado todas las
vertientes y variantes habidas y por haber en el eterno presente, sin límites
de ninguna naturaleza.
Como causa primera de todas las cosas, constituye
la fuente de donde emanan a la conciencia, en un momento dado, todos los
Espíritus de todos los seres en los cuatro reinos de la naturaleza, con
individualidad claramente demarcada y con unos atributos que se corresponden,
en forma análoga, a los atributos divinos poseídos por el mismo Ser Universal.
En este caso tendríamos seres individuales y un Ser Universal, formando una
unidad perfecta e indisoluble, conservando su unicidad.
¿Fueron creados esos seres individuales o siempre
han estado en la fuente, y en un dado momento han emergido a la conciencia?
Esto derivado de que la vida no se crea ni se destruye, simplemente existe. Emana
a la conciencia, en cada uno de los cuatro reinos naturales, con una misión
específica y en calidad de ejecutores de la voluntad del Ser Universal. El Ser
Universal es el anhelo de ser, mientras que los seres individuales, en los
cuatro reinos, constituyen los ejecutores de dicha voluntad en todos los planos
existenciales, en el eterno ahora.
La conciencia de un Espíritu como ser individual,
en los cuatro reinos naturales, nos aportaría la explicación de la creación de
las formas materiales de la vida en todos los planos de expresión, así como de
la creación de los mundos, su desarrollo y extinción, en incontables ciclos,
los cuales, gradualmente, se irán analizando, buscando la percepción intuitiva
más que la percepción objetiva o razonamiento intelectual, lógicamente
limitado. Es preciso centrar la atención en este enfoque para ir expandiendo la
conciencia al respecto y la gradual percepción o darse cuenta de la realidad, siempre
en expansión ilimitada.
La unicidad del Ser Universal; hay un solo Dios.
Pese a su emanación a la conciencia individual desde el Ser Universal, los
seres individuales siguen conformando la unidad con Él. La citada emanación a
la conciencia individual les faculta con el libre albedrío, y les dota,
simultáneamente, con los mismos atributos del Ser Universal, los cuales se
corresponden con los valores universales. Además, cada ser individual, en los
cuatro reinos naturales, está dotado de una conciencia que constituye una
réplica exacta de la del Creador, por medio de la cual los seres individuales y
el Ser Universal se comunican entre sí.
El lenguaje mediante el cual se realiza esta
comunicación recíproca, es decir, en ambos sentidos, es el de los sentimientos
análogos a los valores universales. También, otro medio de comunicación
utilizado es el de la fuerza de empuje, expresión de la energía creadora, por
inspiración energética, y/o entusiasmo, que los antiguos denominaban “Dios
dentro de sí”, y por la fuerza de bloqueo, que induce a la quietud creadora.
Ambas formas de expresión de fuerzas permiten a la persona estar en el lugar
adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno.
Por supuesto, esta comunicación mediante los
sentimientos de los valores universales, en ambas polaridades, expresados en la
conciencia, con capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora de cada ser en
los cuatro reinos naturales —humano, animal, vegetal y mineral—, y por la
fuerza de empuje y la de bloqueo, se realiza entre los Espíritus, en la
interrelación constante, entre ambas dimensiones: la física y la espiritual.
Esto, por supuesto, en sentido figurado, ya que en
esencia existe una sola dimensión en la ecología mental: la espiritual, en unos
casos en estado de encarnado, y en otros de desencarnado, en interacción
constante a nivel objetivo y subjetivo.
¿Cuáles son esos atributos divinos expresados como
valores universales y/o sentidos cósmicos, que los seres poseen en forma
análoga a los del Ser Universal, en los cuatro reinos de la naturaleza?
Este es un objetivo de investigación de cada quien.
A modo de ejemplo se indican: a) La vida, eterna e inmortal, sin principio ni
fin, conformada por una energía luminosa, de color análogo al de la miel más
pura que se pueda imaginar, en eterno movimiento, que lo abarca todo, sin
límites de ninguna naturaleza. b) Inteligencia en todas las vertientes y
variantes, con aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora, potencialmente
infinita, combinando la sabiduría de los valores universales y el poder
creativo. c) Conciencia universal, eterna y potencialmente infinita, asiento de
la ley cósmica ab aeterno, y
de los atributos divinos o valores universales.
Como el amor, la afinidad, fuente del orden cósmico
y la armonía, la sabiduría, la prudencia, la justicia, la equidad, la igualdad,
la compensación, la fortaleza, la templanza, la belleza, la bondad, el bien, la
paz, la felicidad y el equilibrio perfectos, constituyen valores esenciales. d)
La voluntad, o anhelo de ser, eternamente ser, y de expresión de la energía
creadora, en la realización de su misión y objetivos inherentes.
¿Cuáles son los nombres divinos del Ser Universal
que, analizándolos o meditando sobre ellos constantemente, permitan percibirle
y conocerle? Se sugiere investigar los nombres que se le asignan a Dios en el
sufismo y en cualesquiera otras fuentes espirituales que se desee. Cada nombre
implica un atributo divino o valor universal.
Evidentemente, conociendo los atributos divinos y
valores universales, en su totalidad o en parte, cada quien adquiere,
gradualmente, conciencia de ÉL, de acuerdo con el propio nivel evolutivo.
Recordar: donde se centra la atención, se expande la conciencia perceptiva,
comprensiva y realizadora.
2.
¿Qué debe entenderse por infinito?
“Lo que no tiene ni principio ni fin; lo ignoto.
Todo lo que es desconocido es infinito”.
EXÉGESIS: En el sufismo se le asignan las siguientes dos
características al Ser Universal: la primera: “Él es lo anterior a lo anterior.
Él no se hizo; Él siempre fue”; la segunda: “Él es el después del después,
eterno; Él siempre se
El
Ser Universal constituye uno de los mejores ejemplos de las características del
término “infinito”, por su carácter atemporal y eterno, cuando se dice: “Él no
se hizo”; simplemente era, es y será en el eterno pres
La primera vertiente del término “infinito” se
relaciona con el tiempo, por su condición de eterno presente.
En
la segunda, Dios es también infinito en la perfección y en el potencial de sus
atributos. En el potencial, por cuanto, si bien su perfección lo es en grado
infinito, en lo relativo a su capacidad creadora, desde el momento en que
siguen emanando de Él nuevos
Esta
característica de potencialidad infinita de su capacidad emanante dejaría de
ser potencial si ya todos los seres que existirán, en el eterno presente, existieran ya; es decir, que no van a
emanar más nuevos seres a la conciencia individual a partir del Ser Universal.
En este caso, todos los seres, en los cuatro reinos naturales, existirían desde
siempre junto al Ser Universal. Pero su capac
Un
tercer enfoque del término “infinito” se relaciona con el espacio. El espacio
cósmico es infinito; caso contrario, ¿qué habría más allá del límite? Si
hubiese un límite, dejaría de ser infini
Dentro de la
respuesta que recibió de los Espíritus el maestro
Allan Kardec, se expresa: “Lo ignoto. Todo lo que es desconocido es infinito”.
Esta
parte de la respuesta realmente tiene dos vertientes: la primera, de carácter
infinito; la segunda expresa un límite o condición finita. Es decir, en
realidad lo
3.
¿Podría decirse que Dios sea lo Infinito?
“Sería una definición incompleta por la limitación
del lenguaje humano, insuficiente para expresar las cosas que son superiores a
vuestra inteligencia”.
Dios
es infinito en sus perfecciones; empero, lo infinito es una abstracción. Decir,
por lo tanto, que Dios sea lo infinito, sería tomar el atributo por el sujeto,
y definir una cosa ignota por medio de otra igualmente desconoci
EXÉGESIS:
Dios, el Ser Universal, es infinito en el desarrollo del potencial de sus
atributos divinos, en todas las vertientes y variantes.
Este grado infinito de desarrollo se extiende en el
tiempo, siendo atemporal; es decir, siempre existió dicho desarrollo en la
eternidad pasada y siempre existirá en la eternidad futura.
Sus vertientes fundamentales también son infinitas
en conocimiento y poder.
Como ley cósmica impresa en la conciencia, expresa
el conocimiento con el lenguaje de los sentimientos de los valores universales.
Ese es el lenguaje del Ser Universal.
Como poder creativo, es ilimitado en todas sus
vertientes y variantes.
Es fuente ilimitada y causa suprema de todo lo
existente, ad infinitum.
Él
emana a la conciencia individual, en cada ser de los cuatro reinos naturales,
sin separarse de sí mismo y sin dejar de ser Él mismo, tantas veces como sea
necesario para poblar cada mundo del inmenso universo, siempre en expansió
Su potencial de autoexpresión en los seres de los
cuatro reinos de la naturaleza es infinito; es decir, eternamente seguirá
expresándose cuantas veces sea necesario hacerlo.
Se expresa encontrándose presente, simultáneamente,
en cualquier mínimo espacio del infinito universo.
Se encuentra simultáneamente en todas las
conciencias de todos los seres del inmenso universo, en todos los niveles de
expresiones posibles.
Se
renueva constantemente en todas las expresiones físicas del universo, por lo
cual todo lo existente, a nivel físico, dejará de existir, y se formarán nuevos
mundos y expresiones físicas de vida, de acuerd
Él
se interesa por todas las expresiones de vida, en los cuatro reinos de la
naturaleza, en el inmenso universo, simultáneamente, expresándose dentro de la
conciencia de cada ser por el lenguaje de los sentimientos de los valores
universal
Es fuente infinita de provisión en todas las
vertientes y variantes, en la medida en que cada ser vaya experimentando
niveles más elevados de necesidades, anhelos y objetivos de autorrealización.
Es el pedagogo universal actuando en la conciencia
de cada ser por medio de los sentimientos de los valores universales.
Dios constituye para cada ser la eterna
polarización, infinita e ilimitada, en el eterno retorno del ser universal
hacia Él.
Es omnisciente: siempre lo supo todo, siempre lo
sabrá todo, sin límites de ninguna naturaleza.
Es
omnipresente: se encuentra en la conciencia de cada ser, al mismo tiempo, en
los cuatro reinos de la naturaleza, y en cada lugar del infinito universo. Nada
existe que no sea Él y que no esté en Él. Em
*
* *
Un
amigo, L. N., plantea: “¿Es posible pensar que Dios nos afecta en decisiones
directas en nuestro plano humano, en todos los sentidos, de manera que su
conciencia creadora de juicio, de amor, de equidad, entre otros atributos, sea
expresada en un nivel superi
Sin duda alguna,
el ser humano y todos los seres de los cuatro reinos naturales —humano, animal,
vegetal y mineral—, como ya se dijo, han emanado, en
un momento dado, a la conciencia individual, en el Alma Universal, con libre
albedrío y dotados de todos los atributos de la Divinidad, y de una conciencia
que es una réplica exacta de la del Ser Universal
Este
ser emanado a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, en
primera instancia en el Alma Universal, es la misma Divinidad, sin separarse de
sí misma y sin dejar de ser ella misma, por lo cual su conciencia es
exactamente la mis
A medida que el
ser individual experimenta necesidades, deseos, anhelos y propósitos, así como
la conciencia gradual de su ignorancia, van
emergiendo en su conciencia las percepciones intuitivas o inspirativas; es
decir, los sentimientos análogos a los valores universales o atributos divinos,
que le permiten el darse cuenta de lo justo o de l
Simultáneamente
al nivel de necesidades y al conocimiento que percibe, aflora en su ser la
comprensión y el poder potencialmente infinito que posee. Por eso se dice, en
la expresión de Abraham Maslow, que “toda necesidad genera una fuerza
motivadora equivalente, capaz de permitirle a la
Si cada ser fuese capaz de experimentar en grado
infinito una necesidad, expresaría el poder potencialmente infinito del cual
está dotado, así como el conocimiento y visión inherentes.
Siendo la
conciencia del ser individual una réplica exacta de la del Ser Universal, el
Ser Universal se comunica con el ser individual por medio del lenguaje de los
sentimientos —análogos a los valores universales—, en
la conciencia de los seres en los cuatro reinos naturales. Lo hace, por una
parte, con carácter de advertencias coercitivas, en forma de sentimientos de
vergüenza, mediante los cuales se representa lo que resultaría si llevara a
cabo la acción conce
Este mecanismo
coercitivo o coactivo de pedagogía cósmica lo ejercita ad infinitum el Ser Universal en la conciencia de
todos los seres, en los cuatro reinos naturales, sin afectar en todo momento el
libre albedrío de cada ser. Es decir, es cada uno de
los seres individuales, en los cuatro reinos naturales, quien toma las
decisiones y, por supuesto, cosecha los beneficios inherentes o asume las
consecuencias de sus acciones. Este mecanismo
Platón es uno de los filósofos que por excelencia
más profundamente refleja el conocimiento de los valores universales y de las
virtudes que se derivan de su puesta en práctica.
Tal
como lo expresa la doctrina de la Masonería Universal, el objetivo esencial de
todo ser es “el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de
todas las artes y la práctica de todas la
La
intuición es una aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora del propio
Espíritu, desarrollada en incontables ciclos de vida anteriores, cuya
experiencia forma parte de su bagaje espiritual. Empero, dicha facultad le
permite percibir la información donde se encu
En síntesis, esta intuición puede darse por
lecturas de contenidos mentales en su propio archivo espiritual, o en el de un
incontable número de seres que contengan la información, o percibirla
directamente de cualquier entorno físico en que se encuentre, y transferirla
luego a la conciencia objetiva.
La inspiración,
en cambio, es el fruto de la comunicación de un pensamiento, idea o sentimiento
de un ente espiritual, encarnado o desencarnado, en
el pensamiento y sentimiento de un ser encarnado, en los cuatro reinos
naturales. Igualmente, por la misma Divinidad, por el sentimiento inherente a
un determinado valor comunicado en la conciencia de cada ser, con funciones
pedagógicas, como acciones coercitivas o coacti
Es
decir, un trabajo pedagógico de Dios con Dios, o un juego de Dios con Dios,
donde Él mismo respeta sus propias reglas, plasmadas en la ley cósmica, impresa
en su conciencia y en la de cada ser, sustentada
PRUEBAS
DE LA EXISTENCIA DE DIOS
4.
¿En qué puede sustentarse la prueba de la existencia de Dios?
“En un axioma que aplicáis a vuestras ciencias: No
existe efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no sea obra del ser
humano y vuestra razón os responderá”.
Para
creer en Dios, es suficiente observar las obras de la creación. El universo
existe, por lo cual tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios sería como
negar que cada efecto tenga una causa, y afirmar que la nada
EXÉGESIS: La prueba de la existencia de Dios se puede observar en
todo lo que es o está manifestado en la realidad. También en lo que eternamente
se manifiesta en el eterno presente. Él es; tú eres; él —ella— es; nosotros
somos; ustedes son; ellos son. Todo es
Todo lo que es, es Él.
Todo
lo que es, emana de Él, sin dejar de ser Él y sin separarse de Él. Es Él
emanado a la conciencia individual, en el Alma Universal, con los mismos
atributos que los de Él, en los Espíritus de los cuatro reinos naturale
Él es causa y fuente de todo lo existente y de todo
lo que eternamente existirá.
Él es ley cósmica impresa en su propia conciencia y
en la conciencia de cada ser.
Él es guía de sí mismo en la conciencia de cada ser
por los valores universales, atributos divinos o sentidos cósmicos. Los valores
universales fungen de sentidos cósmicos en cada ser de los cuatro reinos
naturales.
Él es anhelo de ser; cada ser en los cuatro reinos
naturales es una expresión de su voluntad.
Toda vida es una expresión de Él.
Toda voluntad es una expresión de su voluntad.
Todo amor es una expresión de su amor.
Toda justicia es una expresión de su justicia.
Toda belleza es un grado de la expresión de su
belleza, la que cada ser es capaz de expresar en un momento dado, según el
nivel de conciencia alcanzado.
Todo poder es una expresión de su poder creativo.
Todo conocimiento es una expresión de su
conocimiento, en determinado grado.
5.
¿Cuál consecuencia se puede obtener del sentimiento intuitivo que todos los
seres humanos tienen de la existencia de Dios?
“La de que Dios existe. ¿Cómo explicar en ellos
este sentimiento si se apoyase en la nada? Y también esta es una consecuencia
del principio de la causalidad”.
EXÉGESIS:
Cada ser en los cuatro reinos naturales —humano, animal, vegetal y mineral—
tiene conciencia de Dios. En qué grado le percibe depende del estado de
conciencia alcanzado en un momento dado.
Sabemos que el
ser humano le percibe de diversas maneras y que el
sentimiento de reverencia es general, tanto hacia el Ser Universal como hacia
toda la creación. Empero, la reverencia hacia Dios se encuentra generalizada en
todos los seres de los cuatro reinos naturale
Sabemos,
intuitivamente o por analogía, que el sentido de la conciencia perceptiva de
Dios es constante en todos los reinos naturales. Los seres perciben a la
Divinidad aun cuando no se dan cuenta de que lo hacen. También los animales,
los vegetales y los minerales perciben a Dios en su conciencia, por ser
Cómo
le perciben y de qué manera precisa mayor grado de meditación para detectarlo.
El modo universal en que se percibe a Dios, en todos los seres de los cuatro
reinos naturales, es el de los sentimientos análogos a los valores univ
En todos los seres late la misma vida, y es
idéntica voluntad la que determina que esa vida continúe expresándose en cada
individuo, sea mujer u hombre, animal, vegetal o mineral.
Esa
voluntad o anhelo de vivir, generalizado en todos los seres, es la expresión de
la voluntad de la Divinidad. Es la búsqueda de la expansión de la creación,
haciendo tangibles los anhelos de Dio
Siendo
esa Divinidad perfecta en todas sus vertientes y variantes, lo es también el
Espíritu de cada ser emanado a la conciencia individual, indiviso y sin dejar
de ser la misma Divinidad. Adquiriendo
Pero siendo una y la misma la ley cósmica en todo
el universo, ese proceso es uniforme en toda la creación y en todos los mundos
del universo.
Esto indica que la diferencia es aparente, y que es
la misma la vida que late en todos los seres.
En el rol que asume, la Divinidad, en cada ser de
los cuatro reinos naturales, cumple el que le está asignado desde siempre en
los planes cósmicos y en la ley cósmica. En ese rol cada ser sigue su propio
camino en el eterno retorno del ser individual hacia el Ser Universal.
Los infinitos
grados —estaciones— de conciencia, y los estados de conciencia —valores
universales o atributos divinos— por los que va avanzando en la espiral evolutiva cada ser, son idénticos en todos
los reinos naturales. Y en cada reino natural todo ser experimenta análoga
autorrealización, dada la justicia y la igualdad en la ley y ante la ley que
rige a todos los seres. La diferencia es aparente, ya que en todos los seres de
lo
En los cuatro reinos naturales ningún ser animal, vegetal
o mineral se cree superior a otro, excepto un sinnúmero de seres en el reino
humano.
Sólo el ser humano se cree superior a los demás
reinos naturales, o a determinados seres de diferentes grupos étnicos o
condiciones sociales. Empero, si bien en alguna forma ese sentimiento de
superioridad puede expresarse también
La Divinidad tiene conciencia de sí misma en cada
ser en que se expresa, así como de los atributos divinos y de los sentimientos
que les son inherentes. Los reinos parecen ser diferentes, los seres también,
pero son diferencias aparentes
La conciencia de la Divinidad en cada ser refleja
el nexo que existe entre causa y efecto.
Es la relación causal entre la Divinidad y cada uno
de los seres de los cuatro reinos naturales, en todas sus vertientes y
variantes, en el eterno camino del retorno del ser individual hacia el Ser
Universal, mejor conocid
6.
¿El sentimiento íntimo que tenemos en nosotros mismos de la existencia de Dios
no podría ser una consecuencia de la educación y el producto de ideas
adquiridas?
“Si esto fuese así, ¿cómo tuvieron este sentimiento
también las personas de las humanidades de épocas primitivas?
Si el sentimiento de la existencia de un Ser
Supremo fuese el producto de la instrucción, no sería universal, y no se
encontraría —como las nociones de las ciencias— más que en los individuos y en
los pueblos cultos”.
EXÉGESIS:
En todas las épocas y culturas, desde la más temprana edad, en todos los seres
de los cuatro reinos naturales, existe un sentimiento de reverencia hacia la
Divinidad, de múltiples maneras.
Es la conciencia de un ser superior que, en edades
primitivas de vida en el planeta Tierra, el ser humano ha identificado de
diversas maneras:
1.
Reverencia y culto hacia algún fenómeno de la
naturaleza.
2.
Culto hacia los antepasados.
3.
Culto a diversas deidades mitológicas.
4.
Culto a una divinidad superior impersonal.
5.
Cualesquiera otras modalidades.
Evidentemente, no tiene nada que ver con un sistema
de ideas o creencias impuestos por un determinado tipo de cultura. Esta es la
razón por la cual ese sentimiento hacia la Divinidad es universal y simultáneo
en todos los seres de las múltiples culturas; caso contrario
Esa conciencia de la Divinidad existe latente en
cada ser desde sus inicios en el planeta de turno en que le toque vivir, por
cuanto el Espíritu de cada ser es una emanación a la conciencia individual sin
separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. Empero, se expre
Siendo cada ser una expresión gradual de la
potencialidad total de la Divinidad, no expresa toda la Divinidad, sino una
estación y un estado de conciencia de la Divinidad. La parte tiene conciencia
del Todo, aunque jamás pueda percibir el Todo. Emper
8.
¿Qué se debe pensar de la opinión que atribuye la primera formación de lo
creado a una combinación fortuita de la materia, es decir, de la casualidad?
“¡Otra absurdidad! ¿Cuál ser humano de buen sentido
puede considerar la casualidad como un ser inteligente? Y, después, ¿qué es la
casualidad? Nada”.
La armonía, que regula las fuerzas del universo,
demuestra combinaciones y principios determinados, y por lo tanto una potencia
inteligente. Atribuir la primera formación a la casualidad sería un absurdo,
por cuanto en ella está aus
EXÉGESIS: En nuestro comentario anterior se ha explicado, en líneas
generales, la manera como emerge la materia a partir de la energía. Es una
condensación de la energía que realizan los Espíritus elementales —de lo
Tanta perfección como existe en la naturaleza
obedece a una ley cósmica que rige todo.
Toda ley cósmica —en todas sus vertientes y
variantes— está sustentada por una inteligencia suprema ab aeterno que la legisló con
carácter eterno e inmutable.
Igualmente, existe una voluntad potencialmente
infinita que vela por su cumplimiento en el espacio y en el tiempo. Es el
carácter coercitivo y coactivo de la ley cósmica: su carácter coercitivo regido
por los parámetros de los valores universales, y el coactivo por la
El orden es un valor universal, al igual que la armonía. Ese orden
y armonía se logran por la guía de los parámetros de los valores de la
justicia, de la compensación y de la igualdad, entre tantos otros que conforman
la ley cós
El amor es la síntesis de todos los sentimientos
expresados por los valores universales o atributos divinos. El amor es la ley
matriz del universo y la síntesis de la ley cósmica. La ley cósmica es eterna e
inmutable
Detrás de toda obra existe un propósito, una idea,
un objetivo, una intención.
Nada existe sin propósito alguno en la naturaleza.
De manera que, viendo más allá de las apariencias, se observa que detrás de
toda aparente casualidad existe una ley de causa y efecto que rige todo. Dada
La aparente casualidad en la manifestación de la
materia es solo eso: apariencia. Detrás de todo lo existente hay un perfecto
sistema y orden regidos por la ley cósmica de acuerdo con los planes de la
Divinidad
9.
¿Cómo se puede reconocer en la causa primera una inteligencia suprema, es
decir, superior a todas las inteligencias?
“Vosotros tenéis
un proverbio que dice: La obra
elogia al maestro. Ahora bien, examinad la obra y buscad el artífice; el
orgullo solamente hace nacer la incredulidad. El ser humano orgulloso no acepta
nada por encima de él, y se proclama un espíritu fuerte. Inconsciente ser que
la ley de Dios neutra
El poder de una inteligencia se manifiesta por
medio de sus obras. Ahora bien, por cuanto ningún ser humano puede crear lo que
produce la naturaleza, se deriva que la causa primera debe ser una inteligencia
superior a la de la humanidad.
Por grandes que sean los prodigios realizados por
la inteligencia humana, la misma tiene una causa, y cuanto más lo que ella
cumple es grande, tanto más debe serlo la causa primera. Ahora bien, esta
inteligencia superior a cualquier otra es la causa primera de todas las cosas,
sea
EXÉGESIS:
La causa primera universal, Dios, fuente de todo lo existente y de la eterna
expansión universal, constituye al mismo tiempo la inteligencia suprema e
infinita del universo; es decir, la inteligencia desarrollada en todas las
vertientes y variantes.
Empero, pese a la inmensidad del universo y todo lo
que en él existe, esa inteligencia infinita aún no ha expressed toda su
potencialidad, ya que eternamente seguirá expandiéndose la creación universal
con la formación de nuevos mundos y el desarrollo del progreso factible en cada
uno de ellos.
Es decir que, parodiando al Tao, la suprema
inteligencia de la que está dotada la causa primera universal es toda la que se
ha expresado en un momento dado y la que eternamente se expresará sin límites
alg
Es la rueda de la vida y dentro de ella el signo
más, como eterna polarización regida por la ley cósmica impresa en la
conciencia del Ser Universal y en la conciencia individual de cada ser en los
cuatro reinos naturales. Es una rueda que gira ad infinitu
Es la rueda del progreso, de la sabiduría y de la
felicidad. Esa inteligencia se expresa mediante los infinitos parámetros de
todos los valores universales o atributos divinos.
Esa inteligencia suprema se expresa también como
ley cósmica dentro de la conciencia de cada ser, por medio de la cual realiza
su labor creadora en el eterno presente.
Efectos inteligentes denotan causas inteligentes.
La creación toda es un efecto de una causa suprema que rige todo por la ley
cósmica.
En todo cuanto existe se observa la misma vida
fluyendo; idéntica inteligencia late y dirige el curso de los acontecimientos.
Es la inteligencia suprema que actúa en cada
hombre, en cada animal, en cada vegetal y en cada mineral, realizando el
prodigio de la creación perenne.
Quien quiera verla —a la inteligencia infinita—, la
verá en todo cuanto existe. La observará en sí mismo y en cada ser con quien
entra en contacto cada día. La verá en cada flor cuando, al abrirse a los
nuevos rayos cada día, parecería decirle al observador absorto y admirado de su
bel
La inteligencia infinita del universo, de la causa
primera, fluye como amor, como justicia, como fortaleza, como templanza, como
belleza y como expresión de cada uno de los valores universales. Lo hace por
medio de los sentimientos inherentes expresados en la conciencia de cada ser,
en los cuatro reino
La sabiduría de los valores universales o atributos
de la Divinidad constituye la expresión más avanzada de la inteligencia de la
Divinidad. Ella realiza silenciosamente su labor por medio de cada se
Toda obra existente en el universo que no haya sido
realizada por el ser humano es la expresión de la inteligencia universal que
trasciende la del ser humano y la de cada ser de los cuatro reinos naturale
Cada uno de los seres de los cuatro reinos
naturales coadyuva con la inteligencia universal en las múltiples
manifestaciones de la vida, de los fenómenos que les son inherentes y de la
gran obra có
ATRIBUTOS
DE LA DIVINIDAD
10.
¿Puede el ser humano comprender la naturaleza íntima de Dios?
“No: necesitaría un sentido que le falta”.
EXÉGESIS:
Podríamos complementar la respuesta anterior de la siguiente manera, tomando en
cuenta el contexto de las respuestas a las preguntas que siguen: «No;
necesitaría un sentido que le falta aún por desarrollar».
El ser humano, y
cada uno de los restantes seres en los cuatro reinos naturales, han emanado a la conciencia individual, a partir del Ser
Universal, perfectos, dotados potencialmente de todos los atributos divinos,
análogos a los de Él. La única diferencia reside en que los del Ser Universal
se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes
Es decir, los
grados evolutivos de la conciencia se expresarán mediante una ampliación
constante de sus aptitudes perceptivas y de comprensión, y en sus capacidades
de hacer o dejar de hacer, expresando el poder creador potencialmente infinito,
de acuerdo con los grados de necesidades que se
vayan experimentando en el aquí y ahora. Es preciso tener presente —al igual
que se explica en el comentario de la respuesta a la pregunta N.º 81— que el
Ser Universal emana a la conciencia individual, en el Alma Universal, en cada
uno de los seres de l
Es decir, en la medida en que cada uno de los seres
se vaya conociendo a sí mismo, en ese mismo grado reconocerá en sí mismo a
Dios, el Ser Universal, percibiendo que todo es uno.
La clave reside en conocerse a sí mismos y
percibir, en la propia conciencia, el lenguaje de los sentimientos con que
constantemente se comunica el Ser Universal con cada quien en los cuatro reinos
naturales.
Allí, en la conciencia, se expresa el conocimiento
de la verdad universal, relativa a los valores universales o atributos divinos,
y el poder creador, en la medida y grados en que los va precisando.
Podemos concluir contundentemente que cada uno
Esta es la razón por la cual los sufíes practican
el constante recuerdo del nombre de Dios. Recordando al Recordado, se le llega
a recordar en un momento dado.
Es preciso tener
presente que donde se centra la atención se expande la conciencia. Si centramos la propia conciencia en Dios, el Ser
Universal, comenzamos a percibirle gradualmente en mayor grado, cada vez más, y a adquirir la conciencia de los
atributos divinos o valores universales como aptitud percep
11.
¿Será otorgado al ser humano comprender el misterio de la Divinidad?
“Cuando su espíritu, liberado de la opaca luz de la
materia, por su perfección se haya acercado a Dios, lo comprenderá cuanto la
criatura puede comprender al Creador”.
Las facultades
del ser humano, en sus grados inferiores de desarrollo, no le permiten comprender la naturaleza íntima de Dios. En la infancia de
la humanidad, el ser humano lo confunde con frecuencia con la criatura, de
quien le atribuye las imperfecciones; empero, en cuanto se desarrolla en él el
sentido moral, su pensamiento penetra mejor en el fondo de las cosas, formándos
EXÉGESIS: La doctrina universal
denota que a través de los tiempos han existido seres
que han tenido una percepción en grado muy elevado de la Divinidad, que se
corresponde ampliamente con la realidad susceptible de ser captada en los
actuales estados de conciencia. Nosotros ignoramos el grado de percepción que
cada uno de los seres de los otros tres reinos naturales posee de Dios. E
La percepción de que todo es uno, y de que cada uno
de los seres en los cuatro reinos naturales es una emanación del Ser Universal
formando una unidad indisoluble con Él, es universal y ha sido per
12.
Si no nos es dado comprender la naturaleza íntima de Dios, ¿podemos nosotros
concebir algunas de sus perfecciones?
“Algunas sí. El ser humano las entrevé con el
pensamiento tanto mejor cuanto más se eleva por encima de la materia”.
EXÉGESIS: Trascendiendo la
conciencia objetiva y la lógica del razonamiento inductivo y deductivo, así
como el propio ego, e interiorizándose, el ser humano puede percibir en la
propia conciencia, por el lenguaje de los sentimientos, los valores universales
que conforman los atributos divinos, de acuerdo con el grado de necesidades que experimenta y en el foco de
atención en que centra su conciencia perceptiva. En estado de interiorización,
en meditación, el ser humano puede, intuitivamente o mediante la inspiración,
percibir los atributos de la Divinidad y comprenderlos en determinado grado,
como una guía de
13.
Cuando decimos que Dios es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único,
omnipotente, supremamente justo y bueno, ¿no tenemos nosotros la idea exacta de
sus atributos?
“Según vuestro
modo de ver, sí, porque con esta palabra creéis abarcarlo todo. Sabed, pero, que existen cosas superiores a la
inteligencia del ser humano más inteligente, para expresar las cuales vuestro
lenguaje —limitado a las ideas y sensaciones humanas— no posee vocablos. La
razón, en cambio, os dice que Dios debe tener todas las perfecciones en grado
Dios es eterno: si Él hubiese tenido principio,
habría salido de la nada, o debería su creación a un ser anterior. En tal guisa
remontamos de grado en grado al infinito y a la eternidad.
Él es inmutable: si estuviese sujeto a cambios, las
leyes que rigen el universo no tendrían estabilidad.
Él es inmaterial; es decir, su naturaleza difiere
de todo aquello que llamamos materia; diversamente no sería inmutable, por
cuanto estaría sujeto a las transformaciones de la materia.
Él es único: si hubiese más dioses, en el
ordenamiento del universo no habría ni unidad de concepto ni unidad de
potencia.
Él es omnipotente: por cuanto es único; si no
tuviese la suma potencia, habría alguien más poderoso, o por lo menos de igual
poder que Él; por lo cual no habría hecho todas las cosas, y aquellas que no
hubiese hecho Él serían obras de otro D
Él es supremamente justo y bueno: de hecho, la
providencial sabiduría de las leyes divinas se revela de esta manera en las
cosas más pequeñas así como en las más grandes, y tal sabiduría rinde imposible
el dudar de su justicia y de su bondad
EXÉGESIS:
El ser humano sólo puede tener una percepción de los atributos de la Divinidad
de acuerdo con su propio nivel perceptivo, estados y estaciones —grados— de
conciencia.
Sin embargo, esa percepción de los atributos
divinos en este momento y en la escala del infinito progreso oscila entre cero
e infinito grado de conciencia. Por supuesto, en cada mundo de la inmensa
cantidad de los existentes que se encuentran poblados de hu
El atributo primordial de la Divinidad es la
conciencia, asiento de la ley cósmica, eterna e inmutable.
La Divinidad está consciente de sí misma y de todo
lo existente en el universo, ya que ella se encuentra en cada espíritu de los
cuatro reinos naturales. La conciencia de cada ser es una réplica exacta de la
que posee la Divinidad. Es más, en cada ser su concien
Estando la ley cósmica sustentada por la totalidad
de los valores universales, estos constituyen los atributos de la Divinidad o
los sentidos cósmicos.
En la Divinidad los atributos se encuentran
desarrollados en grado infinito, en todas sus vertientes y variantes.
En el ser humano, siendo los atributos divinos los
mismos que los de la Divinidad, empero, los tiene desarrollados en determinado
grado. Específicamente, ese será siempre el nivel perceptivo de los atributos
de la Divinidad.
En la medida en que el ser humano desarrolle en mayor grado
sus propios atributos divinos y se conozca más a sí mismo, en idéntico nivel o
estado de conciencia percibirá y comprenderá tanto los atributos divinos
—valores universal
Quilón el Lacedemonio —uno de los siete sabios
griegos— inscribió en el portal del templo de Apolo en Delfos, en la antigua
Grecia: «Hombre, conócete a ti mismo; que el estudio propio del hombre no es
conocer a Dios, sino conocerse a sí mismo».
Esa es la razón por la que tantos pensadores han
sustentado la misma idea: «Hombre, conócete a ti mismo y conocerás a Dios».
Evidentemente, la Divinidad posee una voluntad
desarrollada en grado infinito, asiento del poder creador universal.
Siendo la Divinidad causa suprema de todo lo
existente, todo lo que existe forma parte de ella misma. La Divinidad, por
ende, se encuentra en todas partes. Tiene simultáneamente conciencia de todo lo
que ocurre en cualquier lugar del infinito universo. Es omnisc
Es fuente de toda vida, por su emanación a la
conciencia individual en cada ser.
Es fuente de la energía universal que mantiene en
eterno movimiento todo el universo.
Es, como conciencia suprema, la «guardiana cósmica»
por excelencia. Vigila permanentemente la realización de la gran obra y «paga»
el salario cósmico. Guía por la inspiración de los sentimientos análogos a los
valores universales dentro de la conciencia, e ilumina, asiste y protege a cada
ser.
La Divinidad es voluntad o anhelo de ser; cada ser
en los cuatro reinos naturales es una expresión de esa voluntad y anhelos
divinos.
PANTEÍSMO
14.
¿Dios es un ser distinto, o es, según la opinión de algunos, el conjunto de
todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo?
“Si así fuese, no existiría Dios, por cuanto Él sería el
efecto y no la causa. Él no puede ser al mismo tiempo una cosa y la otra. De la
existencia de Dios no podéis dudar, y esto es lo esencial. Hacedme caso y no
vayáis más allá. No os perdáis en un
EXÉGESIS: Si bien es cierto que el ser humano en un momento
dado tiene cosas prioritarias a las cuales precisa centrar su atención —estando
dotado de un potencial sin límites por el Creador Universal y conformando una
unidad perfecta e indisoluble con Él—, no puede aceptar limitación alg
El ser humano simplemente anhela saber, y frente a
los enigmas universales persistirá desentrañando hasta sus mínimos detalles,
aunque eso le lleve la eternidad y siempre encuentre un más allá que descubrir
o desentrañar
De manera que ninguna persona debe aceptar que
nadie le imponga límites de ninguna naturaleza, por cuanto, si tiene un
objetivo claro de conocimiento y con paciencia se avoca al estudio, en el
tiempo suficiente y con persistencia, llegará a conocer la verdad
Por supuesto, cada etapa de la vida humana en el
devenir histórico tiene sus respectivos objetivos de estudio que se
corresponden con determinado estado de conciencia, pero es la misma naturaleza
intuitiva del ser la que le hace presentir que hay algo más de lo que ahora
percibe, y esa percepción es la que le pone en movimiento hacia su búsqueda
hasta encontrarle, en una eterna polarización.
La pregunta en esencia quiere diferenciar si Dios
es «algo» o «alguien» diferente al conjunto de todo lo existente en el
universo, o es «el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias
reunidas del universo».
En la respuesta se soslaya tratar el tema de una
manera directa; empero, se da un aporte esencial y aclaratorio, por una parte,
cuando se dice: «Si así fuese, no existiría Dios, por cuanto Él sería el efecto
y no la causa. Él no puede ser al mismo tiempo una cosa y la otra».
Esto se refiere fundamentalmente a que Dios no es
«el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del
universo», lo cual constituye un enfoque panteísta de Dios.
Recordemos por analogía una definición del Tao de
Lao-Tsé: «El Tao es todo lo que existe y puede llegar a existir».
«El conjunto de
todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo» constituye únicamente una parte de lo que en un momento
dado ha emanado a la conciencia individual en el Alma Universal como entes
inteligentes en los cuatro reinos naturales, pero no constituye ni toda la Div
Recordemos que Dios emana a la conciencia
individual, en el Alma Universal, en los cuatro reinos naturales, tantas veces
como sea necesario en la creación de un nuevo mundo, sin separarse de la
Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. Posteriormente, cada uno de
Por otra parte,
«el conjunto de todas las fuerzas» manifestadas en
la expresión tangible del universo en los inmensos mundos no es toda la energía
universal que constituye un atributo de la Divinidad, ni es toda la fuerza de
voluntad expresada por los entes espiritual
Luego, en la respuesta se sugiere: «Estudiad
vuestras imperfecciones con el fin de liberaros, y esto resultará más proficuo
que el querer penetrar lo impenetrable».
No deja de ser una sugerencia ya percibida por
Quilón y por Mahoma, entre otros; es decir, la de conocerse a sí mismos y de
esa manera conocer a Dios, por ser el espíritu del hombre una emanación
indivisa de la Di
15. ¿Qué debemos pensar de la opinión según la cual todos los cuerpos de la naturaleza, todos
los seres, todos los globos del universo serían parte de la Divinidad, e
constituirían en su conjunto la Divinidad misma? En otros términ
“Que el ser humano, no pudiendo ser un Dios, quiere
ser, por lo menos, una parte”.
EXÉGESIS: Todos los mundos y seres que en un momento dado existen en
manifestación activa en el universo, en los cuatro reinos naturales, forman
parte de la Divinidad; sin embargo, no constituyen toda la Divinidad, por
cuanto el Creador Universal sigue infundiendo vida a nuevos s
16. Aquellos que profesan
esta doctrina pretenden encontrar en ella la demostración de algunos de los
atributos de la Divinidad y razonan de esta manera: «Los mundos son infinitos;
por lo tanto, es infinito también Dios. El vacío o la nada no existe en algún
lugar, por lo cual Dios está en todas partes. Estando en todas partes, ya que todo
es parte integral de Él, Dios da a todos los fenómenos de la naturaleza el
carácter de la inteligencia». ¿Qué objeción se puede oponer a esta opinión?
“La razón. Reflexionad
bien y no os será difícil descubrir la absurdidad”.
Esta doctrina hace de Dios
un ser material que, si bien dotado de inteligencia suprema, sería en grande lo
que nosotros somos en pequeño. Ahora bien, si así fuese, por cuanto la materia
se transforma perennemente, Dios no tendría estabilidad alguna: estaría sujeto
a todas las mutaciones y a todas las necesidades del ser humano, y le haría
falta uno de los atributos divinos más esenciales, cual es el de la
inmutabilidad. Las propiedades de la materia son incompatibles con el concepto
de Dios, y no hacen más que profanarlo. Todas las sutilezas del sofisma no
alcanzarán jamás a resolver el problema de su íntima naturaleza. Por otra
parte, si no sabemos lo que es Dios, conocemos bien en cambio lo que Él no
puede ser. Ahora bien, este sistema está en abierta contradicción con los
atributos divinos más esenciales, y confunde el Creador con la criatura, como
si se dijese que una máquina ingeniosa es una parte integral del mecánico que
la ha concebido. La inteligencia de Dios se revela en sus obras, al igual que
la de un pintor en su cuadro; empero, las obras de Dios no son Dios, como el
cuadro no es el pintor que lo ha realizado.
EXÉGESIS: En comentarios
anteriores se ha explicado cómo cada ser en los cuatro reinos naturales
—humano, animal, vegetal y mineral— constituye una emanación a la conciencia
individual a partir de la Divinidad, sin dejar de ser la Divinidad y sin
separarse de la Divinidad.
Cada uno de los seres de
los cuatro reinos naturales está dotado de una conciencia que es la réplica
exacta de la de la Divinidad. Es decir, la conciencia de la Divinidad se
encuentra presente en cada ser de acuerdo con los estados —valores— atributos
desarrollados y en el respectivo nivel —grado— estación en que cada quien se
encuentre. La diferencia de la conciencia de la Divinidad con la de cada ser
emanado a la conciencia individual consiste en que la Divinidad tiene su
conciencia desarrollada en todos sus estados y estaciones, atributos y grados
perceptivos, comprensivos y realizadores, en todas las vertientes y variantes;
mientras que cada ser de los cuatro reinos naturales los tiene desarrollados en
su respectivo nivel evolutivo. Empero, la Divinidad es anhelo de ser, y el ser
individual, la expresión de ese anhelo o voluntad de ser.
La Divinidad actúa en cada
ser por medio de la conciencia, manifestándose en ella por el lenguaje de los
sentimientos de los valores universales, por cuyo intermedio ejerce acciones
coercitivas, coactivas, de empuje y de bloqueo, de manera que cada ser pueda
realizar la cosa correcta, en el lugar adecuado, en el tiempo perfecto de la
Divinidad. La Divinidad tiene plasmada en su conciencia la ley cósmica. El ser
individual, también. La diferencia es el grado de desarrollo. En ambos, la ley
cósmica es eterna e inmutable. Pero el ser individual adquirirá conciencia de
la totalidad de la ley cósmica durante la eternidad, sin agotarla jamás, ya que
los valores universales que la sustentan son infinitos en sus grados
perceptivos —estaciones perceptivas— de la verdad universal.
En su eterno viaje de
regreso del ser individual, en los cuatro reinos naturales, hacia el Ser
Universal, va adquiriendo conciencia de los estados —atributos divinos— valores
universales, pasando de una estación a otra, de un grado a otro, en la eterna e
infinita escala de la polarización universal. Es un trabajo de alquimia
espiritual, transmutándose cada ser de un grado de conciencia a otro más
elevado, en todos los estados de conciencia, atributos divinos o valores
universales.
Además, estando el
infinito universo lleno de la energía universal cuya fuente es la misma
Divinidad —como si la misma Divinidad, espíritu universal, tuviese diferentes
escalas de frecuencias vibratorias, según los reinos naturales que existen, de
la cual se alimenta cada uno de dichos reinos—, la presencia de la Divinidad se
encuentra en cada ser de cada reino natural, sin dejar de ser la Divinidad y
sin separarse de la Divinidad.
Pese a la aparente
diversidad entre la dimensión espiritual y la física, esta se encuentra
vivificada por los entes espirituales de los cuatro reinos naturales. En toda
expresión de vida en la dimensión física se encuentra la Divinidad que la
anima; y toda expresión de vida forma parte de la Divinidad sin ser toda la
Divinidad, pero es la Divinidad. Una paradoja digna de constante meditación.
Reflexiones
para la Meditación:
Corolario
exegético del Capítulo I
1.
La Unidad Indisoluble:
«Los seres
individuales y el Ser Universal forman una unidad perfecta e indisoluble,
conservando su unicidad. El ser emanado a la conciencia individual es la misma
Divinidad, sin separarse de sí misma y sin dejar de ser ella misma».
2.
El Lenguaje del Espíritu:
«El
lenguaje mediante el cual se realiza la comunicación recíproca entre el Ser
Universal y los seres es el de los sentimientos análogos a los valores
universales, operando como fuerza de empuje hacia el bien y fuerza de bloqueo
hacia la quietud creadora».
3.
El Camino de la Autorrealización:
«Cada ser
en los cuatro reinos naturales es una expresión de la voluntad divina. Su
evolución consiste en manifestar, por la experiencia, siempre nuevos y más
elevados estados de conciencia en el eterno retorno hacia el Ser Universal».
4.
La Sabiduría del Infinito Potencial:
«La
perfección del Ser Universal es infinita, pero su capacidad emanante y creadora
se encuentra siempre en grado de potencialidad infinita; eternamente seguirá
expandiéndose la Creación con nuevos seres y mundos».
5. Conocerse a sí mismo:
«La clave reside en conocerse a sí mismos y
percibir, en la propia conciencia, el lenguaje de los sentimientos con que
constantemente se comunica el Ser Universal. Por eso, Quilón el Lacedemonio enunció: “Hombre, conócete a ti mismo”;
y Mahoma: “Quien se conoce a sí mismo,
conoce a Dios”.»
6.
La Ley Cósmica y la Conciencia:
«La ley
cósmica es eterna e inmutable, y se encuentra impresa en la conciencia de cada
ser como una réplica exacta de la del Creador. Toda aparente casualidad esconde
un perfecto sistema y orden regidos por la Divinidad».
7.
El Trabajo Pedagógico Cósmico:
«El Ser
Universal ejerce un constante trabajo pedagógico en la conciencia de todos los
seres —en forma de advertencias coercitivas y coactivas— sin afectar jamás el
libre albedrío, siendo cada uno quien asume las consecuencias de sus actos».
8.
La Ilusión de la Separación:
«Los reinos
parecen ser diferentes y los seres también, pero son diferencias aparentes. Los
roles son distintos en la gran obra, pero la obra final es una sola: un trabajo
de Dios con Dios, donde todo es UNO».
9.
La Atención Creadora:
«Donde se
centra la atención se expande la conciencia. Si centramos nuestra atención en
Dios, el Ser Universal, comenzamos a percibirle gradualmente, adquiriendo la
aptitud perceptiva y la capacidad creadora en armonía con la Ley Cósmica».
10. La Paradoja de la Vida:
«En toda
expresión de vida en la dimensión física se encuentra la Divinidad que la
anima; y toda expresión de vida forma parte de la Divinidad sin ser toda la
Divinidad, pero es la Divinidad. Una paradoja digna de constante meditación».
Síntesis Meditativa:
Corolario contemplativo del Capítulo I
«Dios no es
una presencia exterior que deba ser descubierta en la lejanía de los mundos,
sino el Ser Universal cuya conciencia late indivisa en lo íntimo de nuestro
propio ser. En cada latido de vida, en cada anhelo de verdad y en cada destello
intuitivo de los cuatro reinos de la naturaleza, es la Divinidad misma
reconociéndose a través de nosotros. Conocer los atributos divinos no es un
acto de erudición, sino el despertar progresivo de nuestra propia esencia
inmortal. Al adentrarnos en el silencio de la meditación y escuchar el lenguaje
de los valores universales, rompemos las amarras de la ilusión material y nos
abrimos al eterno retorno: un ascenso sin fin donde el Espíritu, expandiendo su
conciencia, comprende que la fuente y el destino son una sola e indisoluble
Unidad».
1.
Ibn Arabi (El Maestro del Sufismo):
«Alá es el Ser absoluto, y
el universo es su manifestación múltiple. No hay nada en la existencia que no
sea Él en su esencia, reflejado en espejos infinitos de posibilidades».
2.
Joaquín Trincado:
«Dios
es la Causa Primera y el Ser Universal inmutable; la Ley Cósmica que rige la
justicia y la compensación es su pensamiento vivo actuando sin descanso en los
cuatro reinos de la naturaleza».

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